Las monjas

"Los colegios de monjas tienen mala reputación" fue la frase que se me vino a la cabeza mientras me bañaba. No sé por qué empecé a pensar en esto, pero de alguna forma terminé recordando mis años de secundario en un colegio exclusivamente femenino y de monjas.

Tienen mala reputación y nunca entendí muy bien por qué. Será porque, en mi caso, no asocio a las monjas a una época terrible, ni tengo un recuerdo de ellas negativo. Tal vez mi colegio "de monjas" haya sido la excepción. Tal vez ya no lo sea.

Fui al Sagrado Corazón, colegio manejado por monjas, desde primer grado de la primaria. Llegar a la secundaria era sinónimo de aulas en el primer piso, de horario diferente de ingreso y egreso, y de nuevas monjas dirigiendo.

Mis monjas, las de aquel entonces, no nos pegaban con reglas, ni nos hacían arrodillar sobre maíz seco, ni nada de todo eso que se comenta. Eran monjas buenas.

Nuestra directora, viéndolo en retrospectiva, no debería tener más de 35 o 36 años en aquel entonces. Se llamaba Viviana y tenía una hermana melliza (no recuerdo si gemela) que también era monja, pero no estaba en mi colegio. Viviana era linda, no muy alta, y nos trataba siempre bien. Le gustaba dibujar en el Paint de Windows (corrían los principios de los 90´) y hacía cosas muy buenas. Una vez me mostró un dibujo que hizo de El Principito. Yo ahí descubrí que el Paint servía para algo más que garabatos.

Viviana venía a veces al curso, no sé si para controlar o para chusmear con las profesoras. Acá quiero aclarar que  la exclusividad femenina no se limitaba a las alumnas. En el colegio no había profesores hombres. No porque no estuviera permitido, sino porque las alumnas no lo permitíamos. Una vez contrataron a un profesor de literatura que renunció a los pocos meses por el acoso del que fue víctima por parte nuestra. Éramos especialistas, en mi curso en particular, en hacer renunciar a los profesores que no nos gustaban. Aparte de este profesor, circulaba por las instalaciones del colegio (una manzana enorme que incluía el edificio principal, una capilla, la casa de las monjas, un edificio semi abandonado donde empecé a fumar y áreas de deportes y recreación) algún tipo de mantenimiento del cual no tengo demasiados recuerdos, y el cura que venía a veces a comer con las monjas.

La casa de las monjas estaba buenísima. Sólo entré dos o tres veces y recuerdo que me impresionaba mucho. Se respiraba una especie de paz bastante grande, y me las imaginaba a ellas, todas diligentes, preparando la comida para el cura. Comían bien, ellas y el cura. Vaya uno a saber qué seguía después (hay rumores de que Viviana terminó "escapándose" con el cura, pero no puedo confirmarlo).

La Hermana Viviana, porque así había que decirle, era bastante obtusa, eso sí. No sé si disfrutaba discutir o si era yo en particular la que la hacía discutir. Tuvimos nuestros grandes desencuentros ideológicos. Yo era del grupo de las "rebeldes" y siempre fui muy dada a argumentar y contra-argumentar. Ella, se ve, no tenía problemas en discutir. Claro que al final, ella seguía siendo la directora y yo una pendeja de 14 años.

Un día, cansada ya ella, después de discutir un buen rato, dio por finalizada la discusión al grito de:

- González*, usted siempre tiene una respuesta para todo?

Claro que yo hice caso omiso del tenor retórico de su pregunta y le contesté, al mismo nivel que ella, que sí, que yo siempre tengo una respuesta para todo.

*El apellido fue alterado para preservar la identidad de la que firma.

Comentarios

Naranja Silvestre ha dicho que…
Casi que me imaginé todo...mas que nada el diálogo final!
Meri Ruiz ha dicho que…
Me hiciste recordar parte de mi historia, también fui siempre a colegio de monjas, en la primaria y en la secundaria. En la secundaria eran una congregación más abierta y moderna, no usaban túnicas hasta los tobillos, eran de color marrón y tenían la cabeza un poco más evolucionada (Franciscanas). En la escuela primaria fue un poco más retrógrado, vestían de negro hasta el piso, teníamos que decirle los lunes a una monja si habíamos ido o no a misa el domingo y una vez... Cuando yo estaba a punto de tener un hermanito por parte de mi padre y su nueva pareja, lo comenté con mucha ilusión. Para mi desgracia me respondió que mi padre estaba en "Pecado mortal", motivo por el cual (yo era muy pequeña), me enojé mucho con él.
Menos mal que el mundo evolucionó y que ya casi todos los colegios son mixtos. Y las monjas que he conocido posteriormente por distintos motivos habían cambiado bastante. Igual todos los recuerdos en cuanto a "la casa de las monjas", y todo lo que allí sucedía siempre me generó mucha intriga. La verdad es que no reniego de mi pasado pero creo que hubiera sido mucho mejor ir a una escuela pública con niños y niñas.
Me hiciste volver un poquito a mi infancia... Gracias!
Salomè ha dicho que…
http://mividaesteinfierno.blogspot.com.ar/

soy yo!
Sil ha dicho que…
Me sentí tan identificada!
Yo también fui a un Sagrado Corazón, tuve solo dos profesores hombres y cualquier tipo que entraba al colegio (desde el plomero hasta el cura) era objeto de deseo. El último año iba un cura joven a dar misa, todas mis compañeras se habían enamorado y se iban a confesar con él. Años después nos enteramos de que dejó los hábitos y se casó.
También me gustaba la casa de las monjas, y otras casas de monjas o curas a las cuales íbamos a hacer retiros "espirituales".
Girl ha dicho que…
Mi hermana fue a un colegio de monjas y creo que es lo peor que podemos hacer porque salen locas por los hombres

http://xurl.es/9ik46

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