viernes, 11 de enero de 2013

Papito

Ayer iba en el bondi, volviendo a casa, cuando veo que, en un bondi que iba a la misma velocidad que el mío, pegado al nuestro, había un chiquito de no más de 2 años que saludaba con la mano a todo nuestro colectivo. La gente, ortiva como es, ni se daba cuenta y el pendejo insistía e insistía. En un momento empecé a pensar "mirame mirame mirame" a ver si funcionaba y el pobre chico tenía alguien que le devuelva el saludo, y parece que funciona porque me miró y me saludó y lo saludé y me sonrió, divino, con una sonrisa gigante. Entonces lo seguí saludando y él me devolvía el saludo y así hasta que se me ocurrió levantar la mirada apenas unos centímetros y mirar al padre que, justo cuando cruzábamos miradas, me descargó un beso al aire con una lascivia pocas veces vista. Bajé mi mirada, fucsia, me re-acomodé mirando al frente y traté de ignorar su mirada por la cuadra y media que siguió hasta que los dos colectivos se distanciaron.

6 comentarios:

Lau dijo...

jajajaja que bajón. La desubicación no puede esconderse ni aún bajo la cara de la ternura

Un Simple Blog dijo...

Parce que a él también le funcionó el "mirame, mirame, mirame..."

Carolina dijo...

Jajajaajajajajaj1!!!!!!!

guadalupe tesone dijo...

http://bijouterieyaccesoriosnyg.blogspot.com.ar/ los invito a pasar por este blog

Maldo dijo...

jajaja no te dejan ser buena!!!

Anónimo dijo...

aca en mexico, pendejo es un insulto jaj