martes, 23 de octubre de 2012

El elefante blanco

Ok, hablemos de lo que todos sabemos que pasó y nadie habla. El domingo fue el día de la madre y, según desde qué postura ¿filosófica? ¿moral? ¿medicinal? lo veas, podría o fue efectivamente mi día también.

Claro que nadie me llamó para decirme "Feliz día, Pau" porque eso habría sido justificativo claro para pegarle una trompada en el medio de la jeta, pero como soy boluda y no me doy cuenta de algunas cosas, me mandé a Facebook como si nada y me encontré con toneladas de mensajes de hijas e hijos a madres y de embarazadas a sus bebés y ese tipo de cosas que la gente siente necesidad de publicar. Ok, está bien. Acepto que no debería haber entrado. Mala mía. Igualmente, aflojemos con las declaraciones publicas de amor, de cualquier tipo. Facebook es para chusmear fotos, no para andar compartiendo sentimientos (?).

Más allá de eso, me negué a hablar mucho del tema y explicitarlo, más aún después de haber llamado a mi vieja y haberme largado a llorar. Sumale un par de  mensajes que no dicen nada pero tienen miles de mensajes subliminales y me tenés a mi, a punto de estashar. Y entonces decidí que basta y que necesitaba, NECESITABA, terapia de algún tipo.

Entonces fui y me desquité y me compré un aparato de esos de luz pulsada que prometen dejarte lampiña.

In your face, vida.

(No acepto comentarios lastimeros ni del tipo "uh flaca estás tocada". Si, ya sé que estoy tocada, pero todavía me queda algo de humor).

domingo, 21 de octubre de 2012

Take this waltz

Me gustan las películas que me dicen cosas cuando nadie habla. Específicamente, me gustan las escenas en las que se dicen cosas y nadie habla. O si, pero hay una comunicación, o un potencial, que va más allá.

Tres escenas se me vienen a la mente, la última la vi hoy.

En La boda de mi mejor amigo, Julia Roberts se pasea en barco con su amigo y hablan sobre esos momentos en los que deberían pasar las cosas pero no pasan y se pierde la oportunidad.

En Antes del atardecer, Julie Delphy y Ethan van en un taxi y la amenza del tocarse está ahí latente, pero ninguno de los dos lo hace, y cuando el impulso falla, se pierde la oportunidad.

Y para la última, les dejo el video.



Oh oh oh... también me gustan las películas que están bien musicalizadas, y no porque la música sea buena o mala sino porque está bien puesta.