Conozco a alguien que cuando tuvo su primer hijo pasó por varios meses de tortura. Tortura psicológica y física. Cada vez que tenía la oportunidad, le echaba en cara a todas las madres que se cruzaran por su camino que nadie le había avisado, que nadie le había dicho que era TAN difícil, que por qué, por qué, por qué eran todos tan basuras de no avisar. Ésto lo hacía en medio de crisis de llantos, de caras demacradas y de cansancio total y profundo.
Yo, como no quiero ser basura, les quiero contar que estar en pareja no es fácil. No sé si todavía queda gente por ahí creyéndose la historieta del amor rosa pero la realidad es que el amor tiene de todos los colores menos el rosa. Tenés el verde de las canas verdes que te saca tu chico cuando deja todo tirado. Tenés el rojo de la bronca que te genera encontrar medias sueltas en cada esquina de la casa. Tenés el negro de la furia ciega que te genera ver que hace dos semanas que no se lava nada de ropa porque vos estuviste a full y si vos no lo hacés, no lo hace nadie, entonces tenés que dormir sobre el colchón porque al final parece más limpio que las sábanas.
No, no es fácil. Pareciera que ante una misma situación, siempre es mejor estar acompañado que solo pero ponele que te da mucha más bronca hacer la comida sola cuando es para dos que cuando es para una misma. Al principio, te bancás algunas cosas. Aceptás. Pensás "bueno, es hombre, no sabe hacer nada, ya va a aprender". Después, cuando ves que por propia voluntad no aprenden, pensás "bueno, le voy a enseñar, para que vea cómo es". Después, cuando ya le enseñaste y ves que igual no lo hace, explotás. Así, "de un día para el otro". Aunque no es de un día para el otro, claro.
Los hombres no entienden, por supuesto. Te miran con cara de "pero... qué pasó?". "Pasó que durante 5 días no se lavaron platos porque yo no los lavé y a vos te da lo mismo, eso pasó. Pasó que la casa es un quilombo pero a vos, hombre, claro, no te importa. Total, si con la cama estás bien. Pasó que ya no puedo vivir así, entendés?, no puedo vivir más así. Pareciera que vivimos en medio de una guerra, todo tirado, todo sucio, todo desordenado" (la exageración siempre es buena para un efecto más acabado).
Entonces, viene el periodo de culpa. Él, que nunca en vida lavaría un plato por propia voluntad, levanta, ordena, lava, seca y guarda. ¡Guarda! ¡Cosa que ni vos hacés!
Acomoda la cama, levanta las medias, pone el lavarropas a andar. Todo eso en menos de 24 horas. Todo eso con un impulso que dura, apenas, unos 3 días. Porque, chicos, lamentablemente, el hombre es hombre y la mujer es mujer.
Y volviendo a lo que impulsó este post, quiero decirles entonces que antes de aceptar convivir con alguien, piensen bien si están dispuestas a renunciar a una casa ordenada, limpia y linda. Piensen si quieren vivir con el riesgo constante de resbalar por una media tirada en medio de un pasillo y caer de culo contra el piso. Piensen si quieren encontrarse con la cama toda húmeda porque el muchacho olvidó la toalla mojada sobre la misma. Piensen si están dispuestas a ceder, ceder, ceder. Porque, finalmente, de eso se trata la convivencia: ceder, ceder, ceder.