Yo que tenía la intención de escribir todos los días, acá estoy 3 días después recién teniendo tiempo para hacerlo.
El domingo fue otro día de caminata total. Madrid es un sueño y si tuviera que elegir alguna ciudad para vivir que no fuera Bs.As., estaría en mi
TOP5 sin dudas. Cada vez que voy lo confirmo.
El lunes comenzó la larga travesía, saliendo del hotel a las 8 de la mañana para llegar al aeropuerto, hacer
check in, despachar valijas y controlar el peso como para saber cuánto más puedo comprar (:P), pasar por controles de seguridad (cada vez más incómodos e
invasivos) y hacer migraciones. Tres horas después,
ponele, salía del aeropuerto de Londres y esperaba el
bondi que me trae a
Oxford. 2 horas más de viaje y un conductor que se burla de la tecnología mientras nos dice que si tenemos un aparato electrónico del estilo
Ipod,
Iphone,
Ipad,
EPud,
ATag o cualquiera sea el
IWhat que lo usemos, por favor, sin disturbar al resto.
Como siempre, mi inglés se siente una hormiga ante la primera impresión y tengo que escuchar con MUCHA atención y ejercitar mi fluidez, que no tiene grandes inconvenientes en mis clases semanales en Buenos Aires, para hacerme entender.
El hotel al que me mandaron queda en la ruta, en el medio de la nada. Ayer comí,
solita yo, entre camioneros y hombres de la
construcción. Hoy ya llegaron todos mis compañeros de
laburo del resto del mundo así que compartimos una cena más que agradable en
Oxford.
Este es mi reporte al día de la fecha. La fresca que hace acá no se dan una idea, aunque aparentemente esto sería "
nice weather" porque las minas andan de
pechito abierto y mangas cortas como si estuviéramos en pleno verano. Yo digo que está fresco
pa' corpiño calado.
Les dejo una
fotito que saqué con el celular. Las copadas de la cámara tendrán que esperar a mi regreso a Buenos Aires.