sábado, 31 de diciembre de 2011

No lo leas si no querés

Hace una semana escribí un post sobre el año que se terminaba y cuando le di a "publicar", saltó un error de blogger y se me cagó todo lo escrito. No sé todavía si fue una suerte o una desgracia, pero la verdad es que no me daban ganas de volver a escribirlo.

Hace una semana, en una clase de inglés, tuvimos una charla sobre el 2011, lo mejor y lo peor, lo que nos llevamos y lo que dejamos y eso fue lo que me inspiró a escribir ese post fallido.

Pasaron muchas cosas en el 2011 pero, más que nada, pasaron rápido. Cuando me di vuelta, estábamos en noviembre y el año se terminaba. Ya sé que los minutos siempre pasan igual de rápido, pero podría asegurar que éste año, pasaron más rápido que de costumbre. Es una sensación.

Hay hitos, claro, que marcaron el año. Peleas, reconciliaciones, llantos y risas, y momentos. Principalmente, momentos. Fue un año distinto porque, básicamente, fue un año de poner a la gente en su lugar. No hablo externamente, sino internamente. Basta de decepciones y basta de pretender de la gente lo que la gente no puede ni quiere dar. Aprendí algo de eso y me solucionó la vida en muchos sentidos.

También hubo partidas y tristeza, mucha. Hubo reencuentros y charlas. Hubo muchas risas, gracias a gente que quiero tener siempre en mi vida. Hubo mudanza, cambio de vida, hubo Lily y Gastón. Hubo volver a vivir sola durante dos meses y medio y hubo convivencia.

Lo más importante de todo esto es que en el 2011 hubo un "yo puedo sola" y eso me llenó de orgullo. Claro que también hubo un "pero prefiero acompañada" y con eso termino el post, el año y el círculo.

PD: Feliz 2012 para todos! Para el próximo año, les deseo a todos que saquen el fuaaa de adentro:

lunes, 19 de diciembre de 2011

Our idiot brother

Ayer vi "Our idiot brother" y, entre lágrimas (porque ya se sabe que yo lloro con cualquier cosa) me quedé pensando en esto de vivir la vida desde un lugar de inocencia y de dar todo esperando que el otro esté a la altura, que responda como debería responder. 

En algún momento, la inocencia se interrumpe y nos encontramos con que la vida no es lo que parece y la gente no es lo que pensamos o queremos que sea y ese choque se convierte en un hito en nuestras vidas. Es un momento en el que nos damos cuenta de que la maldad existe y que tenemos que estar preparados para enfrentarla porque sino el mundo nos come crudos. 

Yo conocí esa maldad muy chica, creo que tendría unos 7 años. No importan las circunstancias sino el recuerdo de que quién debía ser bueno, fue malo, y el dolor, la indignación, la tristeza, la vergüenza que eso provocó.

Sería buenísimo vivir toda la vida pensando que la gente es buena por naturaleza y que podemos vivir en un mundo de paz y amor, pero no sería real. Algunos lo aprenden más grandes, otros, como yo, lo vemos cuando somos demasiado chicos y aún no entendemos lo que está pasando.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La vida es un mini tango

¿Cuánta mala suerte puede tener una persona? Bueno, no hablo de mala suerte mala suerte, mas bien de mini mala suerte, que vendría a ser esa que tengo yo. ¿Por qué mini mala suerte? Porque tiene que ver con cosas que no afectan mi vida, no hacen que mi vida sea un drama, pero sí hacen que se me complique un poquito cada tanto y me ponga de un humor terrible.

Hay gente que tiene la buena fortuna de que todo le funcione correctamente. Hacen un pedido online y les llega sin problemas y sin cobrarles fortunas en impuestos. Compran un electrodoméstico y llegan a sus casas y los enchufan y funcionan tal como deberían. Encargan fotos a imprimir y les llegan a la puerta de sus casas en dos días, todas perfectas y divinas, con colores increíbles. Y así. Pareciera que la vida les va sobre una cinta transportadora, todo suave, todo prolijo y sin esfuerzo.

Bueno, a mi no me pasa eso. Yo tengo un mini tango. El avión que sale dos horas tarde siempre es el mío. La computadora que llega con tres puertos sin funcionar, es la mía. Me compro una mesa y no entra en el ascensor. Me compro un placard y tengo que partirlo al medio para subirlo hasta el 8vo porque no, tampoco cabe. Y eso que yo tengo ascensores bien grandotes, ¿eh? Yo me compré libros a los que en el medio de la historia les faltaban 20 páginas, ponele. Mi heladera tardó 2 meses en funcionar correctamente. Cuando me iba a mudar, me llamaron el día anterior (yo en medio de cajas y cajas y toda mi casa embalada) para decirme que no, que no podía porque había una humedad.

Lo que digo, no son esas cosas trágicas, gravísimas que te hacen la vida un parto. Son esas cosas chiquitas o medianas que hacen que sepas que cada vez que compres/empieces/proyectes algo, un mini tango se esté gestando para acompañarte en la desgracia que te acompaña.

Debe ser que la vida, de alguna forma, tiene que compensar todas las cosas buenas que tengo en mi vida. Al fin y al cabo, pude mudarme, tengo heladera, mesa, computadora, placard, fotos divinas y un millón de proyectos paridos.

La próxima vez que me pase algo así, intentaré recordar y agradecer tener este tipo de problemas y no otros.