jueves, 4 de agosto de 2011

¿Quién dijo que es fácil?

Conozco a alguien que cuando tuvo su primer hijo pasó por varios meses de tortura. Tortura psicológica y física. Cada vez que tenía la oportunidad, le echaba en cara a todas las madres que se cruzaran por su camino que nadie le había avisado, que nadie le había dicho que era TAN difícil, que por qué, por qué, por qué eran todos tan basuras de no avisar. Ésto lo hacía en medio de crisis de llantos, de caras demacradas y de cansancio total y profundo.

Yo, como no quiero ser basura, les quiero contar que estar en pareja no es fácil. No sé si todavía queda gente por ahí creyéndose la historieta del amor rosa pero la realidad es que el amor tiene de todos los colores menos el rosa. Tenés el verde de las canas verdes que te saca tu chico cuando deja todo tirado. Tenés el rojo de la bronca que te genera encontrar medias sueltas en cada esquina de la casa. Tenés el negro de la furia ciega que te genera ver que hace dos semanas que no se lava nada de ropa porque vos estuviste a full y si vos no lo hacés, no lo hace nadie, entonces tenés que dormir sobre el colchón porque al final parece más limpio que las sábanas.

No, no es fácil. Pareciera que ante una misma situación, siempre es mejor estar acompañado que solo pero ponele que te da mucha más bronca hacer la comida sola cuando es para dos que cuando es para una misma. Al principio, te bancás algunas cosas. Aceptás. Pensás "bueno, es hombre, no sabe hacer nada, ya va a aprender". Después, cuando ves que por propia voluntad no aprenden, pensás "bueno, le voy a enseñar, para que vea cómo es". Después, cuando ya le enseñaste y ves que igual no lo hace, explotás. Así, "de un día para el otro". Aunque no es de un día para el otro, claro.

Los hombres no entienden, por supuesto. Te miran con cara de "pero... qué pasó?". "Pasó que durante 5 días no se lavaron platos porque yo no los lavé y a vos te da lo mismo, eso pasó. Pasó que la casa es un quilombo pero a vos, hombre, claro, no te importa. Total, si con la cama estás bien. Pasó que ya no puedo vivir así, entendés?, no puedo vivir más así. Pareciera que vivimos en medio de una guerra, todo tirado, todo sucio, todo desordenado" (la exageración siempre es buena para un efecto más acabado).

Entonces, viene el periodo de culpa. Él, que nunca en vida lavaría un plato por propia voluntad, levanta, ordena, lava, seca y guarda. ¡Guarda! ¡Cosa que ni vos hacés!
Acomoda la cama, levanta las medias, pone el lavarropas a andar. Todo eso en menos de 24 horas. Todo eso con un impulso que dura, apenas, unos 3 días. Porque, chicos, lamentablemente, el hombre es hombre y la mujer es mujer.

Y volviendo a lo que impulsó este post, quiero decirles entonces que antes de aceptar convivir con alguien, piensen bien si están dispuestas a renunciar a una casa ordenada, limpia y linda. Piensen si quieren vivir con el riesgo constante de resbalar por una media tirada en medio de un pasillo y caer de culo contra el piso. Piensen si quieren encontrarse con la cama toda húmeda porque el muchacho olvidó la toalla mojada sobre la misma. Piensen si están dispuestas a ceder, ceder, ceder. Porque, finalmente, de eso se trata la convivencia: ceder, ceder, ceder.



23 comentarios:

hadazul dijo...

pero al final... vale la pena?

Pau dijo...

Ah, sí, claro que vale la pena.

Maica dijo...

yo ya salí de una convivencia por la puerta de atrás, vestida con ropita de mucama (y no sexy). Ahora charlando con mi actual a cerca de convivir me tiemblan las patas... es muuuuuuy difícil. De un día para otro te convertís en la Hinchapelotas, esa que juraste mil veces, nunca serías....

Carolina dijo...

Yo creo que más que ceder la convivencia es: negociar, negociar, negociar. A veces cedés vos, otras cede el otro.
Cuando nos mudamos con Rober decidimos tercerizar el tema limpieza para evitar peleas, "si querés que sea tu mucama, pagame por tiempo completo, si no le pagamos a alguien por tres horas...". Así fue.
Yo cocino, él lava.
Él se encarga del lavado de ropa, yo soy un desastre.

Felicity dijo...

Para mi suerte, creo que mi pareja es más ordenada que yo... Cuando lo compruebe les cuento.

Seba dijo...

Me gusta tu blog pero tu feminismo boba a veces me asquea. Yo soy hombre y lavo, plancho y cocino. Vivo solo y se hacer todo eso. Y mi novia no sabe hacer nada, menos cocinar. Entonces eso de "el hombre no entiende" es de una levedad mental importante.
Será así tu novio en todo caso, pero cortemos con los estereotipos tanto del hombre como la mujer. No exusten más.
Saludos.

Francesca dijo...

Tu amiga tiene toda la razón, a mí me pasó lo mismo, quizás no tan exagerado, pero odiaba a todas las que alababan la maternidad como si de un anuncio de nenuco se tratara. Advertí a mis amigas embarazadas sobre lo que venía y toooodas me lo agradecieron. Hoy sigo siendo madre, y ya sé lo que supone serlo. Pero que nadie me venga con lo bello que es tener un bebé y que ojalá siempre fueran así de chiquititos.
Besos.

Maria B dijo...

jua jua Genial!! Paso por lo mismo! Sumado al: "lavo los platos pero no las ollas" y "pongo el lavarropas pero mezclo tus camisas con mis medias de futbol -y sin jabón ni suavizante ni nada, total, para que sirve todo eso?-)"

Carolina dijo...

Más escucho las historias de sus novios, más amo a mi Rober, jajajaj!

La_Go dijo...

Yo convivi y pensaba que todo era paz armonia y ORGANIZACION y despues a la mierd# un desastre, me separe (por otras causas) y ahora NO CAMBIO NI EN PEDO MI VIDA SOLA (salvo con mi peque)
No si si vale la pena, cada uno sabra segun su propia experiencia =)
Besos!

Madie dijo...

Estoy un poco de acuerdo con Seba, aunque entiendo que tu entrada es humorística y cuando uno hace humor está bueno exagerar y agarrarse de algunos estereotipos :P

En casa tratamos de hacer las tareas equitativas, pero es cierto que yo me encargo más de cocinar y estoy más al tanto del día a día, de la ropa que está tirada por el cuarto, de las toallas, del vaso que quedó en el living... todo es hablar igual.

Respecto a la maternidad, no soy madre, pero conozco varias, de mi edad, más chicas y más grandes con las que tengo mucha confianza. He escuchado todo tipo de experiencias, creo que tampoco se puede generalizar en eso, no es el paraíso, pero tampoco es un calvario, va en cada una, en la pareja, en el bebé, en mil cosas, y los papas juegan mucho en cómo se vive también.

Beso!

Gustavo dijo...

Yo prefiero deveder..

Vicky* dijo...

Me parece que te tocó un suerte un hombre muy machista. Mi chico hace todo eso, yo no sé ni usar un lavarropas jajaja

Pedro B. dijo...

Che que tu pareja sea un mugriento no implica eso que "el hombre es hombre.."

Yo tengo el canasto para la ropa sucia en el lavadero.. los platos y todo lo que son utensillos de la cocina los lavo luego de comer e incluso durante el periodo en el que estoy cocinando...

Acepto que no se lo que es pasar una gamuza sobre los muebles... o planchar... pero bue...

Pau dijo...

Bueno, bueno, bueno. A ver, no me voy a poner a defender a G. ni a explicar un texto que a las claras está escrito con todo el humor del mundo.

La verdad es que el tema de la generalización y tener que explicarles que es simplemente una forma de hacer humor me da una fiaca terrible.

Hombres, no se sientan atacados. Si ustedes no son así, o no se encuentran dentro de esa exageración, bienvenido sea. Y a las que les tocó en suerte un marido/novio ordenado, las envidio. Conozco de esos y sé que existen. Yo nunca tuve la suerte de que me toque alguno.

Igualmente, desordenado y todo, me quedo con G. (eso sí, de mugriento no tiene nada).

PD: pensé que a esta altura del blog ya no tenía que explicar estas cosas, chicos! (?)

Ah, Vicky, tampoco es machista. Hace años que intento ser una mantenida y no hay forma, no me deja.

Seba, explicame qué tiene de feminismo pretender que todos hagamos el mismo laburo en la casa. En todo caso, querrás decir que mis extremismos te parecen tontos o bobos, pero no veo una gota de feminismo en mi post.

Besos, chicos.

~nOe~ dijo...

A mi me calienta mi mama que me dice: ahhh pero G (mi marido) te hace la cama! Tu papa ni me junta los platos de la mesa!
Y yo le digo: bue, pero es otra persona completamente diferente!

Nosotros entramos en esta convivencia despues de estar un año casados. FUe por motivos x que no vienen al caso, pero cuando yo me vine a vivir con el le deje bien claro que no era su mucama. Levantarme a hacerte el desayuno a las 5am, todo bien. Andar juntandote tu uniforme de trabajo en la entrada de la casa... no.
Yo dejo la ropa tirada, no hago la cama... pero hago la comida, limpio la casa, ordeno. El es parte de esta convivencia y tambien hace las cosas- cuando se le canta su reverenda gana.
Los hombres no son todos iguales, por su puesto. Tu entrada fue una generalizacion y no tenes por que defender a G porque a todas nos ha pasado que queremos revolearle algo por la cabeza cua ndo sentimos que la casa se nos cae por la ventana y los tipos ahi, sentados... mirando boludeces en la tele.
Creo que no es ceder, ceder, ceder. Aunque mi mama diria que despues de 40 años de casada se re pudrio de pedirle que levante la ropa del piso y ahora lo hace ella.. Dice que es amor, pero para mi es mas resignacion que otra cosa. :)

Carolina dijo...

G. te hace feliz, y aunque te conozca poco y nada por estos medios, eso me hace feliz.
El resto son detalles.

Cinty dijo...

La convivencia con mi ex fue lo más!! Yo estudiaba y laburaba (como ahora...) y él solo laburaba, entonces, las tareas (mayoritariament) las hacía él, para que yo cuando llegara a las once de la noche, no tuviera nada más que hacer que comer, bañarme y acostarme... Lástima que la madre y la hermana no dejaron que la pareja continuara :) Y que él no tuvo los huevos suficientes para pararles el carro jaja


Besote Pau !





[Y si tiene un poco de feminismo esto, pero la aclaración de pensé que a esta altura del blog ya no tenía que explicar estas cosas, chicos! (?) lo dice todo creo :)]

Lola Oh dijo...

Che, en mi caso Mau lava la ropa, si el no la lava, no la lava nadie. Yo lavo los platos, y así vamos dividiendo tareas. Mi tía, la analista, me dijo de entrada cuando me fui a vivir con él: acostumbrate a encajarle un par de tareas de la casa para que haga el SIEMPRE, porque si no, los tipos caminan entre la mugre y no les importa.

Y es verdad.

Lola Oh dijo...

Ah, y sin ofender, pero entre otras cosas, mi psicoanalista familiar también comentó que cuando el hombre es muy limpio y/u ordenado, es porque algún mambo tiene.

Sí, los tipos son sucios y las minas manejamos mal, hagamos paz con algunos estereotipos de vez en cuando. :D

Mar Nan dijo...

Mmmm me parece que varía , digamos que si tuviera que vivir con alguien la sucia, la desordenada sería yo, tal vez más que el hombre, pero por ahi eso puede ser un prejuicio porque conozco tipos que son re maníacos de la limpieza, asi que depende siempre. Como dijiste vos hay que saber negociar, y llegar a un acuerdo, no que siempre el otro termine haciendo todo. Y también hay que saber cuando es el momento justo para irte a vivir con alguien, es brava la convivencia, no es una decisión de un día para otro. Genial tu blog! Buenísimas las historias!

DosBichos dijo...

Que merece la pena.

P.

Pau dijo...

Hay en youtube un video muy lindo de Dan Savage que se llama "The Price of Admission". Me hizo acordar a este tema del que hablás.

En casa somos los dos igual de despelotados y a ninguno de los dos le sale espontáneamente ponerse a limpiar ni a arreglar nada de la casa. Ambos estamos casi todo el día en casa trabajando o estudiando. Y prácticamente sólo se limpia o se ordena una vez por semana, cuando viene la señora que limpia.

Ni las mujeres somos inherentemente obsesivas de la limpieza (a pesar de lo que quieran mostrarnos las publicidades de Mr. Músculo), ni los hombres son necesariamente sucios o desordenados.

Y por Dios, las mujeres no manejamos mal. Espero que sea uno de esos casos en los que el sarcasmo viaja mal por Internet, no puedo creer que una mujer afirmara algo así en serio.

Pau