martes, 30 de agosto de 2011

Smelly cat

Si todo sale bien, dentro de poco vamos a tener un nuevo integrante en la familia. No, no estoy embarazada. El nuevo integrante será algo parecido a esto:


Decime si no es lo más lindo que viste en tu vida... Se aceptan sugerencias para nombres, macho o hembra :)

lunes, 29 de agosto de 2011

Seguime la corriente

(No dejes de leer este post sólo porque empieza hablando de un flequillo. Juro que hacia el final me mando un comentario onda auto-ayuda super profundo que se convertirá en la clave para que seas feliz)*

Desde que me corté el pelo y, lo más importante, el flequillo, todos los días peleo con él para ver cómo sale a la calle. A veces al estilo rolinga, aunque claramente no es la intención; a veces medio partido; a veces no sé cómo.

Después de más de un mes de pelearme con el flequillo, planchita y secador en mano, hoy se me ocurrió peinarlo para el otro lado. Siempre me lo había peinado hacia la izquierda y hoy, no sé por qué, pensé: "vamos a ser derechos" y, magia, el flequillo quedó perfecto, tal como lo había imaginado.

Claro, no les conté: resulta que en el medio de la cabeza, donde termina el cuero cabelludo, tengo algo que, me enteré hace un tiempo, se llama pico de gallo (creo; por favor, no tomar este nombre como totalmente válido ya que tengo mis serias dudas al respecto) y no es esa ensalada de cebolla, morrones y no sé qué más, sino que la forma de mi cuero cabelludo hace una especie de bajada en punta hacia el medio, para volver a redondearse hacia arriba. Se los dibujaría pero tendría que escanear el dibujo y me da fiaca.

Esta pavada, tamaño familiar/coca de 3 litros/paquete de 6 rollos de papel higiénico, me hizo pensar en algo más: cuando peleamos contra lo que naturalmente es, perdemos. Sé que cuesta y que no es fácil, pero deberíamos confiar más seguido en la naturaleza, en lo que fluye naturalmente, y dejar de intentar torcer todo a nuestro antojo. Por ahí, quién dice, si dejamos que la vida haga lo que tiene que hacer, somos mucho más felices y no andamos como locos, cual flequillo mal peinado, rebelde sin causa.

*queda bajo responsabilidad del lector la puesta en acto de la potencialidad de este post. Bajo ningún aspecto, la casa se responsabiliza por la mala utilización y/o mala interpretación de lo acá volcado.

martes, 23 de agosto de 2011

Eran apenas dos cuadras

Hay algo muy raro en eso de volver a una ciudad que no ves desde hace seis años y en la que pasaste más de 12 años de tu vida. No sé por qué motivo, la memoria que tenía de La Rioja no era la que vi hace seis años, cuando fui por última vez, sino la que quedó grabada para siempre ese 17 de julio de 1994 cuando nos subimos todos a la 505 rural y partimos a Buenos Aires. De hecho, el último recuerdo que tengo de ese día es la última "vuelta del perro" que dimos con mi familia y el momento exacto en el que pasamos por ese local de fichines (flippers, para mi) y mis amigas, que estaban haciendo "vereda", empezaron a correr al lado de nuestro auto mientras el semáforo cambiaba a verde, como una escena de película en el que ella parte en tren y él corre desesperado tratando de detenerlo. El auto arrancó, dejando atrás una vida.

Llegué a una ciudad que apenas conocía. La Rioja no es lo que era. Mi vida y mis amigas no son lo que eran. Son otra cosa, distinta. Y cuesta reencontrarse en ese lugar nuevo, en ese lugar distinto porque, tal vez, al no ser lo que éramos, no hay posibilidad de encontrarse sino una oportunidad de re-conocerse. Y anduve caminando por esa ciudad que supe tan mía, intentando re-conocerme y re-conocerla, hasta el cansancio, hasta darme cuenta de que no había ahí nada que fuera mío, apenas recuerdos.

Y a medida que veía casas venidas abajo, casas tiradas abajo y casas construidas sobre ruinas de casas que ya no existen, las cuadras que antes parecían eternas ahora se me aparecieron cortas, apenas unos pasos. El camino del colegio a casa, esas cuadras que parecían tan largas en esos años y que ahora recorrí en apenas minutos escuchando mi Ipod y fumándome un cigarrillo; la distancia de mi casa a la de mi amiga; el recorrido del centro a los barrios; la bajada de la quebrada hasta la casa de gobierno. Casi como una metáfora o analogía.

"Es impresionante cómo la percepción cambia con los años", le dije a papá, mientras íbamos en el auto. "Yo tenía la impresión de que nuestra casa y la de ellos (unos tíos) estaban bastante alejadas y eran apenas dos cuadras".

Eran apenas dos cuadras.


viernes, 12 de agosto de 2011

Renovarse es vivir

Hace unos años, cuando empezaba con el blog (2007... wow) entraba a ver el blog de cada persona que me comentaba y, si me gustaba, empezaba a seguirlo. Era una especie de quid pro quo en el que, de alguna manera, iba armando una red social (cuac) de blogs que me gustaban y gustaban de mi.

Con el tiempo, el cambio de laburo, la mayor carga de responsabilidades, etc. esta actividad se vio reducida a la nada misma. Ahora apenas tengo tiempo de contestar lo que comentan y me convertí en esa clase de blogger que contesta únicamente cuando el comentario genera alguna respuesta extrema, ya sea buena o mala. Sé que no está bueno, sé que no ayuda a fortalecer los vínculos (?) pero es lo que hay y lo que puedo.

Todo esto no lo digo para que me comenten puteándome y provocando mi respuesta (que, estoy segura, están super interesados en obtener) (#mividaella) sino porque hace un par de días hablaba con Naranja Silvestre, a quien algunos recordarán de los primeros tiempos de este blog, y ella me preguntaba si seguía viva la "blogósfera". Le conté que sí, que hay todavía varios blogs, pero que ya casi no son los que nosotras leíamos en su momento. Y me di cuenta de que mi sección de blogs personales del reader cada vez tiene menos elementos por leer. La cagada de esto es que uno se pierde de conocer blogs copados, gente copada, y contenido copado, como me pasó con http://www.nospusimosdemoda.blogspot.com/, blog que conocí recién porque su autora es parte de mi "comunidad" en Twitter.

Entonces, se me ocurrió que estaría bueno usar este post y los comentarios del mismo para que me cuenten, y se cuenten entre ustedes también, si tienen blogs, de qué tratan y nos inviten a leerlos. Si, es un spam legalizado, pero no pongan el link nada más. Inspírense y vendan su blog como si se les fuera la vida en ello.

¿Se prenden?


jueves, 11 de agosto de 2011

Mañanitas de Buenos Aires

Cuando era chica y todavía vivía en La Rioja, venir a Buenos Aires era lo mejor que nos podía pasar. Teníamos familiares acá y teníamos una ciudad increíble a disposición. Viajábamos los 7 en un auto, todavía no entiendo cómo, y llegábamos a lo de mis abuelos, que era un depto. gigante lleno de cosas por todos lados.

Buenos Aires tenía algo distinto, algo en el aire que hacía que yo me sintiera especial, diferente, no sé bien por qué, y andar en colectivo era la experiencia más divertida que pudiera vivir.

Cuando en 1994 nos mudamos a vivir a esta ciudad que antes me parecía increíble, empecé a mirarla con otros ojos. Ya no me creía que fuera algo de otro mundo, ya no me generaba lo que lograba generar cuando era apenas una turista. Buenos Aires se había vuelto una ciudad enemiga, una ciudad que representaba todo lo malo de mi vida. Buenos Aires era tristeza y llanto y depresión y soledad, mucha soledad.

Con el tiempo, me amigué con la ciudad y aprendí a quererla desde otro lugar, no el de turista ni el de tristeza, sino un lugar distinto, amigable pero con respeto, de intriga pero de tranquilidad.

Cada tanto intento con todas mis fuerzas volver a sentir lo que sentía cuando mi contacto con esta ciudad se limitaba a unos días al año. Lo intento y no me sale, claro, porque no es fácil trasladarse a un estado en el tiempo, no es fácil sentir en vivo lo que se siente en el recuerdo, no es fácil hacer un reset y blanquear la memoria hasta volver a cierto instante. Y sin embargo, a veces, sin buscarlo, mientras voy en el bondi hacia algún lado, me doy cuenta de que tengo esa misma sensación, esos mismos impulsos, esa misma excitación que sentía hace tantos años. Es una mezcla de colores, sensaciones y olores que se conjugan para hacerme sentir turista nuevamente. Y es increíble.

Hoy sentí eso. Hoy fui feliz.

miércoles, 10 de agosto de 2011

El gato que habló

Anoche soñé con un gato. Un gato que hablaba. Hablaba y me hablaba a mí en particular. Estábamos en una especie de casa abandonada, pero con mucha actividad. Había mucha gente, había mucho ruido, había tormenta y truenos y relámpagos.
El gato era bueno, o al menos yo creía que era bueno. Era de esos gatos que se te escurren entre las piernas cuando no les estás dando la atención que ellos quieren.

El gato era bueno, digo, o al menos eso yo creía, porque el gato que hablaba me dijo "Yo no soy bueno, soy malo. O, en realidad, yo no era bueno, era malo, pero un día me dijeron que debía ser bueno y empecé a serlo y claro, vos me conociste cuando yo era bueno, cuando ya me habían dado la orden y yo la respeté. Pero yo no soy bueno, soy malo".

Me desperté con una sensación rara y sin entender demasiado qué significaba el sueño. Se me ocurrió escribir este post para que entre todos me ayudaran a interpretarlo pero, ja!, a medida que lo escribía me dí cuenta de quién es el gato, la casa, la tormenta y todo lo demás.

Gracias blog, por reemplazar de manera tan eficiente a mi psicóloga.


jueves, 4 de agosto de 2011

¿Quién dijo que es fácil?

Conozco a alguien que cuando tuvo su primer hijo pasó por varios meses de tortura. Tortura psicológica y física. Cada vez que tenía la oportunidad, le echaba en cara a todas las madres que se cruzaran por su camino que nadie le había avisado, que nadie le había dicho que era TAN difícil, que por qué, por qué, por qué eran todos tan basuras de no avisar. Ésto lo hacía en medio de crisis de llantos, de caras demacradas y de cansancio total y profundo.

Yo, como no quiero ser basura, les quiero contar que estar en pareja no es fácil. No sé si todavía queda gente por ahí creyéndose la historieta del amor rosa pero la realidad es que el amor tiene de todos los colores menos el rosa. Tenés el verde de las canas verdes que te saca tu chico cuando deja todo tirado. Tenés el rojo de la bronca que te genera encontrar medias sueltas en cada esquina de la casa. Tenés el negro de la furia ciega que te genera ver que hace dos semanas que no se lava nada de ropa porque vos estuviste a full y si vos no lo hacés, no lo hace nadie, entonces tenés que dormir sobre el colchón porque al final parece más limpio que las sábanas.

No, no es fácil. Pareciera que ante una misma situación, siempre es mejor estar acompañado que solo pero ponele que te da mucha más bronca hacer la comida sola cuando es para dos que cuando es para una misma. Al principio, te bancás algunas cosas. Aceptás. Pensás "bueno, es hombre, no sabe hacer nada, ya va a aprender". Después, cuando ves que por propia voluntad no aprenden, pensás "bueno, le voy a enseñar, para que vea cómo es". Después, cuando ya le enseñaste y ves que igual no lo hace, explotás. Así, "de un día para el otro". Aunque no es de un día para el otro, claro.

Los hombres no entienden, por supuesto. Te miran con cara de "pero... qué pasó?". "Pasó que durante 5 días no se lavaron platos porque yo no los lavé y a vos te da lo mismo, eso pasó. Pasó que la casa es un quilombo pero a vos, hombre, claro, no te importa. Total, si con la cama estás bien. Pasó que ya no puedo vivir así, entendés?, no puedo vivir más así. Pareciera que vivimos en medio de una guerra, todo tirado, todo sucio, todo desordenado" (la exageración siempre es buena para un efecto más acabado).

Entonces, viene el periodo de culpa. Él, que nunca en vida lavaría un plato por propia voluntad, levanta, ordena, lava, seca y guarda. ¡Guarda! ¡Cosa que ni vos hacés!
Acomoda la cama, levanta las medias, pone el lavarropas a andar. Todo eso en menos de 24 horas. Todo eso con un impulso que dura, apenas, unos 3 días. Porque, chicos, lamentablemente, el hombre es hombre y la mujer es mujer.

Y volviendo a lo que impulsó este post, quiero decirles entonces que antes de aceptar convivir con alguien, piensen bien si están dispuestas a renunciar a una casa ordenada, limpia y linda. Piensen si quieren vivir con el riesgo constante de resbalar por una media tirada en medio de un pasillo y caer de culo contra el piso. Piensen si quieren encontrarse con la cama toda húmeda porque el muchacho olvidó la toalla mojada sobre la misma. Piensen si están dispuestas a ceder, ceder, ceder. Porque, finalmente, de eso se trata la convivencia: ceder, ceder, ceder.



martes, 2 de agosto de 2011

On construction

Creo que este fue el periodo de tiempo más largo en el que no escribí en el blog sin estar o de viaje o con intenciones de cierre. Esta semana, estos días, son días de muchas cosas y de poca creatividad.

Sepan disculpar, estamos trabajando para mejorar nuestro servicio.

(¡En dos semanas me voy a La Rioja! ¡Wiii!)