jueves, 30 de junio de 2011

Una canción intoxicada

Creo que de todas las "herencias" que nos dejan las relaciones rotas, la peor está en el conjunto de canciones intoxicadas que nunca más podremos volver a escuchar sin recordar a esa persona.

Realmente es una mierda, no porque nos recuerden a la persona sino porque la canción nunca vuelve a ser canción por sí misma, siempre viene acompañada del pasado.

Yo tengo varias canciones intoxicadas. Entre ellas, podría nombrarles desde Desierto sin amor, que data de mis años mozos y mi primer noviecito (wow) hasta otras más actuales que no vienen al caso.

Por eso, digo yo, hay que tener cuidado cuando eligen "el tema de la pareja" porque mirá si al final tu pareja termina siendo tu despareja y nos encontramos ante un problema. La pareja es reemplazable, la música no. Disks before dicks (?)

¿Y ustedes? ¿Tienen canciones intoxicadas?

miércoles, 29 de junio de 2011

Gente garca

Uno no conoce mucho lo que es tener cerca gente carca hasta que empieza a trabajar. Ahí te encontrás con un conjunto de especímenes especializados en ser garcas. A veces son cosas grandes y obvias, otras más sutiles pero igual de garcas.

El garca no se ve sólo en esa gente que te clava el puñal en la espalda (o a veces de frente y sin problemas). El garca se ve también en las pequeñas cosas de cada día. A saber:
  • Es de garca copiar al jefe de alguien en un mail sólo para que se entere de que te estás quejando de algo con su subordinado y mandarlo al frente.
  • Es de garca acusarte de un error en un mail masivo y, cuando te das cuenta de que en realidad el equivocado eras vos, mandar un mail sólo a la persona acusada del error para intentar arreglarlo.
  • Es de garca mandar mails con copia oculta

G. agregaría que:
  • Es de garca llenarte el termo con agua caliente del dispenser porque dejás sin agua caliente al resto de la gente.
Igual, yo tomo mate y soy garca así que no adhiero a la última.

martes, 28 de junio de 2011

Lavame, sucio

¿Te acordás de esa época en la que bañarse era fácil y rápido? Shampoo, jabón, crema de enjuague y ya. Lista para salir.

Ahora, el proceso se volvió mucho más complejo: shampoo, jabón en el cuerpo, jabón exfoliante para la cara dos veces por semana y el resto, jabón especial para impurezas (?), crema de enjuague y no termina ahí. Salís del baño y va: crema hidratante para la cara, crema en todo el cuerpo, desodorante, crema para peinar, cepillo, secador, brushing/planchita, cerum en las puntas y perfume, no nos olvidemos del perfume. Ni hablar si usás maquinita y justo te toca (la última vez que usé, me salió un sarpullido terrible así que me prometí nunca más). Nuestro cuerpo termina despidiendo un conjunto de olores diferentes, según por donde lo "olas" (como dicen por ahí).

¿En qué momento nos volvimos tan complicadas? ¿Cómo un proceso de apenas 10 minutos se convirtió en uno de 30, mínimo? Misterios de la vida.

jueves, 23 de junio de 2011

¿Qué comemos hoy?

A mi me encantaba vivir sola y mucho más me gusta vivir con G. Eso de tener control total sobre una casa, desde la decoración hasta los horarios, las formas, los olores, todo, me encanta. Disfruto de cada espacio de mi casa, de verdad. Desde el rinconcito que se hace contra esa columna hasta del futón y la tele.

Me divierte lavar ropa, aunque no lo haga seguido, cocinar y acomodar, de vez en cuando. Sin embargo, hay algo que detesto, profundamente: pensar qué comemos hoy.

Sé que no soy nada original. Miles, millones, de personas sufren este flagelo. Tener que usar la cabeza para pensar en qué cocinar todos los días. Y no se trata del hecho de cocinar en sí mismo, el cual me gusta mucho y me divierte y me resulta terapéutico. Se trata de elegir qué cocinar.

Si G. fuera de ayuda cada vez que le pregunto qué quiere, yo sería 10.000 veces más feliz. Pero no. Él se limita a responderme "no sé" sin aportar ni una pizca de solución al problema de todos los días.

Hace dos días entré al supermercado y me quedé parada 10 minutos frente a una góndola esperando que la inspiración descendiera sobre mi y, como por obra de magia, definiera qué cocinar. No pasó. Terminamos comiendo unos medallones de pollo con queso de esos que vienen congelados.

Intenté hacer un menú semanal, pero tampoco funcionó. Terminás descartando la opción del día porque es aburrido, porque no tenés ganas de hacerlo una vez por semana o por cualquier otro motivo. Compré varios libros con recetas que pasaron de la bolsa de la librería a la mesita de luz para chusmearlos a la biblioteca para quedar archivados.

Si fuera por mi, viviría a delivery todos los días con tal de evitar pensar qué cocinar.

martes, 21 de junio de 2011

Freddy vs. Pau

Hace tres noches que vengo soñando pesadillas. No sé qué es lo que me está pasando. Y no son pesadillas de niños. Son pesadillas de adultos, de esas que te dejan angustiado y enojado con la persona involucrada en el sueño (no sé por qué pasa eso, dado que el involucrado en el sueño no tiene por qué sufrir las consecuencias del inconsciente propio*).

Si todavía fuera a la psicóloga, se las contaría para ver de dónde vienen y por qué. Como decidí reemplazar a la psicóloga con un curso de fotografía, tendré que conversarlo con mi profesor de curso (?).

Mientras tanto, si alguien tiene una solución casera, rápida y efectiva, para solucionar este inconveniente, agradeceré que se comuniquen con la receta.

*para más información, ver capítulo de Friends en el que Phoebe se enoja con Ross sin aparente motivo

sábado, 18 de junio de 2011

32

En los últimos dos días, dos veces usé un tapado o sweater puesto sobre los hombros sin meter los brazos en las mangas.

Si eso no es estar vieja, no sé qué lo es.

(Ayer, en un ataque desmemorioso, juré que tenía 31 años. Tuve que sacar la cédula para comprobar que no, que en realidad tenía 32.)

martes, 14 de junio de 2011

El por qué

- No es que vos no seas linda, ni buena, ni simpática, ni agradable.
- Aja... entonces? qué es?
- No sé... Yo no estoy pasando por un buen momento
- Aja, y entonces? No se supone que es cuando más necesitarías estar con alguien, para apoyarte y esas cosas?
- Si, bueno, no sé. Siento que necesito estar solo.
- Aja...
- Pero no tiene que ver con vos, es conmigo. Entendés?
- Si, entiendo...
- Qué bueno!
- Entiendo que sos un pelotudo que no tiene las pelotas suficientes como para decirme de frente que en realidad no me querés, no te gusto, o que crees que, a pesar de que está todo bien, no soy la persona para vos
- No, pero...
- Entiendo que o tus amigos no me quieren o tu familia no me quiere, o no te caliento o no soy linda para vos, o tengo algún defecto que me hace irremediablemente inaceptable para continuar esta relación
- Pero pará, flaca, no quise...
- No quisiste qué? Eh? No quisiste decir nada de eso? O no quisiste lastimarme? Eh? Hablá! Decí lo que pensás. O te vas a quedar callado? Claro, después le vas a ir a decir a tus amiguitos que menos mal que cortamos porque al final yo estaba mal de la cabeza, no?
- Eh... no
- No? No te creo
- Creeme
- Bue... como sea. Tenés algo más que decir? Porque sino, me voy.
- No, todo bien. Nos vemos
- Si, claro. Nos vemos. Pelotudo.

Por estas cosas, las personas no son honestas cuando dejan a alguien.

lunes, 13 de junio de 2011

El dilema

En mi afán de ver películas pochocleras que relajen la mente, el sábado vi "The dilemma", la nueva película de Vince Vaughn, Winona Ryder, Jennifer Connelly y Kevin James. En ella, Vince descubre que Winona, quien es la mujer de su mejor amigo, le es infiel.

La película, entonces, gira alrededor de Vince, quien intenta descubrir qué es lo mejor y lo que corresponde ante estas situaciones: decir o no decir, meterse o no meterse, encararla a ella o directamente a él, etc. No voy a contarles mucho más para no arruinarles la película, si es que alguno tenía pensado verla.

Sin embargo, quiero traer a colación una frase que leí en una remera de esas que te venden en las calles de ciudades muy turísticas, típicamente decoradas con frases graciosas o con el nombre de la ciudad en cuestión.

La frase dice lo siguiente y, entiendo, se ajusta perfectamente a la situación:

No todo lo justo es correcto. Si te meto un dedo en el culo, entra justo pero no es correcto.

Para refleccionar*.

*antes de corregirme, lean a @lachicasabrina :P

sábado, 11 de junio de 2011

365

Ayer empecé mi proyecto 365. La idea es sacar una foto por día (y subirla al sitio de 365 Project). No sé cuánto me durará el impulso, pero me pareció una buena forma de ejercitar mi pseudo fotografía e imaginación.

Obviamente, los invito a sumarse. El sitio es específicamente para este tipo de proyectos (hay mucha gente que lo hace, no sólo por medio de este sitio sino también por Flickr, blogs, etc, pero este sitio me gustó por su especialización).

Si se suman, pasen sus usuarios así los sigo. Es increíble cómo podemos conocer a las personas a través de lo que sus ojos ven y sus cámaras fotografían.

Acá mi primer foto, la de ayer:

My "keep calm" door on 365 Project

Y hablando de días, se me vino a la cabeza éste tema de Jorge Drexler cuando escribí el título del post:

jueves, 9 de junio de 2011

Mimorias

Raro cómo nuestra mente nos juega pasadas y nos hace re-interpretar el pasado a nuestro gusto y antojo. Lo veo en todos, lo veo en mí misma. Todos adaptamos los recuerdos para que sean más fáciles de llevar, de aceptar y de procesar. Y entonces te pasa que te encontrás con alguien que vivió la misma realidad que vos y tiene un recuerdo completamente distinto y te cuestionás tu memoria, maldita memoria.

Deberían usarse dos palabras diferentes para describir lo que actualmente describe la memoria. Uno que sea, por ejemplo, memoria, donde memoria significa recuerdo exacto (uno recuerda lo que significa "vaso" o recuerda dónde queda la calle X). Por otro lado, podríamos inventar un término nuevo para describir el "recuerdo" que tenemos de los hechos del pasado, de los sentimientos y de las vivencias, según lo adaptamos a nuestra necesidad. Ese término podría ser mimoria, siendo mimoria lo que uno mismo recuerda del pasado y no la memoria per se, que es la real.

PD: Para ver mis mimorias (que sería redundante porque si son mimorias son mías) del viaje en forma de foto, pueden ver el álbum de Flickr.
PD2: Puede que esto ya esté inventado, la verdad es que no lo sé. Seguramente algún psicólogo va a saber decirme.

miércoles, 8 de junio de 2011

Corazones rotos

Escuché Amazing, de Aerosmith, cantado por Fabiana Cantilo, en éste post del Capitán Intriga, y me quedó sonando en la cabeza la frase "how high can you fly with broken wings?" ("¿cuán alto podés volar con alas rotas?") que, por alguna razón, en cabeza sonaba como "how strong can beat a broken heart" ("cuán fuerte puede latir un corazón roto"). (Si, suelo cambiar las letras y más si son en inglés y entiendo lo que quiero).

No hay nada peor que un corazón roto. El corazón roto engaña y confunde. Engaña con sentimientos que no existen y confunde con sensaciones que no siempre son reales.

El corazón roto tiene una fuerza que no tiene el corazón sano: el despecho, el orgullo herido, la fuerza de no tener dónde más bajo caer. A partir del corazón roto, sólo se puede subir.

martes, 7 de junio de 2011

La modernidad de mis padres

Mamá y papá cumplen años muy cerca y ambos venían con ganas de un Kindle desde que se enteraron de su existencia y vieron el mío. Entonces, entre todos los hermanos (¡somos 5!), decidimos regalarles uno a cada uno.

El de mamá llegó primero, traído de EEUU por un cuñado viajante. Esto fue hace un mes. Recién ayer pudo usarlo porque no podía cargarle libros. Cuando vimos de qué se trataba el problema, nos dimos cuenta de que mamá estaba usando un cable de cargador de celular para intentar conectar el Kindle a la PC.

El de papá llegó antes de ayer, traído de UK. Entró al país dentro de la cartera de mi amiga que viajó conmigo (yo traía el mío encima, no podíamos correr riesgos). Ya está pensando cómo y dónde descargar libros, porque él es como yo: acumulador.

La mamá de una amiga se compró uno también. Está desesperada porque no puede bajar libros, no sabe de dónde. Tiene 160 libros en su Kindle. Quiere más.

Yo no puedo decir nada. Tengo el mío desde hace unos 5 meses. Tengo más de 70 libros. Sólo terminé de leer uno y tengo otro a la mitad. Me bajé dos Orsai (compradas legalmente vía Amazon) y no pude terminar de leer uno.

La abundancia mata.

(El principal problema acá es que uno lee en el transporte público, más que nada, y si me da miedo sacar el teléfono porque ya conozco de varios casos en los que se los arrancaron literalmente de las manos, imaginen sacar este aparatito que vale mucho menos que un celular pero parece mucho más caro. Yo no quiero sonar muy mal, pero en Europa (bueee) la gente anda con IPads en el subte ¿Entendés lo que te digo? CON IPADS!)

lunes, 6 de junio de 2011

Volver con la mente tranquila

Llegar a Buenos Aires es algo único. Llegar a Madrid es como llegar a casa. Llegar a Italia es como pisar suelo argetino. Llegar a Londres es una locura.

Londres fue tormenta, como siempre, pero tormenta de esas copadas, de las que dan gusto. Gente, mucha gente, por todos lados, y Covent Garden, bendito Covent Garden. Camden Town y un encuentro con Mario Pergolini, seguido de mi tupé al decirle "Qué hacés acá?" y él diciendo "Lo mismo que vos" (y yo le agrego un "boluda" que él, muy amablemente, no dijo).

Después vino Roma, el Papa, un par de lágrimas de emoción y pensar que si hubiera sido Juan Pablo II no hubiera podido con tanta sensación. La Capilla Sixtina, Trastevere, la Fontana de Trevi y la monedita y un deseo, siempre el mismo deseo.

Venecia fue olor y gondolieris a los gritos, fue el Ghetto Judío y vaporetos. Callecitas, dos horas para una vuelta entera y cervezas y bruschettas, las más ricas que comí en mi vida. ¡Qué tomate!

Italia fue pasta, pizza, hostels sucios y cayéndose a pedazos pero gente copada, muy copada. Yanquis, australianos, argentinos (mucho argentino), colombianos, de todo lo que quieras, un poco.

Después vino Madrid, de nuevo, y el shopping, nuestro gusto de cada año. No imaginan el placer de hacer shopping en Madrid. Poder elegir sin preocuparte por si hay o no de tu talle, precios lógicos (no como acá que te cortan la cabeza por una remera que al segundo lavado está deformada), amabilidad por todas partes.

Ayer volví a casa, a mi casa, esa en la que me esperaba G., la mejor de las casas. Volví con un premio laboral bajo el brazo y el placer de haber conocido un poco más de este planeta. Volví con la idea siempre de volver al viejo mundo, a esas calles chiquitas, a ese mundo tan distinto. Volví agradecida de tener esta oportunidad anual de visitar Europa, agradecida porque la vida es generosa conmigo.

(Les prometo las mejores fotos en los próximos días, necesito acomodarlas un poco!)