- Me acaban de robar - me dijo apenas cerré la puerta del taxi y terminé de acomodarme. "Esto me suena conocido", pensé mientras recordaba que algo similar había pasado hace dos semanas cuando me subí con una amiga a un taxi - Una chica, se subió en Callao y Santa Fe, me dijo que íbamos a Retiro y cuando estábamos llegando, me apuntó con un caño y me metió en la villa. Ahí la esperaba un tipo, me sacaron todo. ¡$600 había juntado hoy!
- ¡Qué cagada! - le dije, pensando en todo el esfuerzo que habría hecho para conseguir tanta plata
- Me sacaron todo. Hasta que quisieron sacarme la alianza y no me salía, y ahí la chica le dijo al otro "Cortale el dedo". Se empezaron a pelear entre ellos, él le pegó una piña y se bajaron del auto. Yo me escapé.
- ¿En serio? ¡Qué locura! - le dije, sorprendida realmente.
- Encima, voy a la comisaría y me dicen que para hacer la denuncia tengo que pagar $10. ¡Si me acaban de robar todo!
Ese fue el primer quiebre en la historia. No tiene mucha lógica que te cobren por hacer una denuncia de robo. Nunca hice una, pero intuyo que eso no es cierto (aunque en este país cualquier cosa puede ser cierta).
Mi nivel de respuesta a la charla empezó a disminuir. Algo olía mal (y no era yo).
- Esa plata la iba a usar para regalarle algo a mi hijita. Hoy es su cumpleaños. 'Un pollo con papas traeme' me dijo ella. Yo pensaba comprarle un vestidito en la feria. Y ahora ni para comer puedo llevarle.
Apelación a la compasión 1. Golpe bajo 1.
- Yo soy viudo, ¿viste? Mi mujer se murió hace tres años. Vivo con mi viejo.
Apelación a la compasión 2. Golpe bajo 3 (viudo + vivir con su padre).
- Encima mi hijita es cieguita ella. Hace tres años que junto plata para operarla.
Apelación a la compasión 4. Golpe bajo por 2000. Aunque a esta altura de la charla lo único en lo que pensaba era "¿hasta dónde piensa llegar?" y mi cinismo estaba en su cumbre.
- Todos los días llego y ella me toca los bolsillos y me dice "¿Me trajiste platita para operarme, papito?" - agregó al ver que mi reacción era prácticamente nula - Fui a los medios, al gobierno, a todas partes. El gerente del banco me hizo una cuenta para que hicieran las donaciones. A las tres semanas me la cerraron por falta de movimientos - más inconsistencias en la historia.
Creo que en algún momento entendió que no me estaba llegando su mensaje y encaró por el lado por el que, supuso, me iba a llegar:
- Es que la gente no se interesa, no le importa. Los que más tienen son así, no piensan. Los más humildes son los que más me ayudaron. Los que pueden, de verdad, no. El gerente del banco, un gauchito, me hizo un cheque por $2000 y me dijo "andá a los médicos, vos no sos ni Tinelli ni Maradona, no vas a juntar la plata en los medios". Mi viejo siempre me decía (¿por qué habla en pasado si el viejo sigue vivo y vive con él?) "el mundo es una rueda, todo vuelve". Pero no es así. Los que pueden, no te ayudan, no te dan.
En ese momento, viendo que yo seguía sin responder, apeló a las lágrimas. Empezó a hacer gestos exagerados, secándose una supuestas lágrimas que, claro, yo nunca vi, no sólo porque era de noche sino además por estar detrás. Siguió emitiendo lágrimas de cocodrilo, y cada tanto me tiró un "Disculpame, eh? Disculpame".
Finalmente llegamos a destino. Eran $18,50. Le di $20, le dije "está bien así" y me bajé del taxi. Lo único que pude pensar en ese momento fue "Este hijo de puta me acaba de sacar $1,50 a puras mentiras".
Subí a lo de mi hermana, le conté lo que me acababa de pasar y me dijo "A mi me pasó lo mismo, yo le di $20".
La pregunta es: ¿Cuánto extra saca el tipo por día con esta historia?