martes, 6 de julio de 2010

Telo cuento

El señor, muy bien vestido él y peinando canas, y la señorita, muy llamativa ella a sus veintitantos, se despedían en la puerta de un telo de microcentro mientras pasaba, muy atenta yo, y los observaba.

Él fue para un lado, muy erguido caminando, apoyándose en su paraguas como si fuera un bastón. Ella fue para otro lado, cambiando la sonrisa de su rostro por un apuro súbito, cerrándose la campera sobre su ropa bastante reveladora.

Yo seguí caminando, pensando en que tengo 31 años y me sigue dando vergüenza entrar y salir de un telo.

9 comentarios:

La Furia de la Negra dijo...

Depende de la cantidad de veces que fuiste, esta gente estaba bastante entrenada, se ve claramente.

Franky dijo...

Y claro, hay cosas que nunca quedan demodé...

Gustavo dijo...

bueno igual la vergüenza de salir, no te impide entrar, así que no te preocupes.

Etereo Desliz dijo...

a mi tambien esas cosas me siguen dando vergüenza

James Bounce dijo...

Es toda excesivamente rara la situación de los telos. Fui dos veces en mi vida y no lo puedo tolerar. Me siento súper incomodo desde que entro hasta que salgo.

Bang... dijo...

jajaja... el dia q vaya a uno lo entenderé

☆lau☆ dijo...

No tentendi muy bien jaja =/

Border dijo...

Y la verdad si no tenes un lugar adonde estar con tu pareja es la mejor opcion.
Y depende de la cantidad de veces que hayas ido a un telo.

Despues de varias veces te relajas y hasta lo disfrutas.

Buen dia.

Pau dijo...


La furia de la negra, claramente ;)

Franky, como la profesión más antigua del mundo!

Gustavo, y la vergüenza de entrar?

Etereo desliz, :)

James Bounce, a mi no me agrada en lo más mínimo

Bang, ;)

Lau, ja, qué no entendiste?

Border, puede ser...

Besos
Pau