viernes, 31 de diciembre de 2010

Te doy la derecha

A la hora de dormir de a dos, mucho se pone en juego pero suele haber una cuestión centro de todas las disputas: de qué lado duerme cada uno.

Ayer Sol me comentaba que había visto una nota en la que "informaban" que el que duerme del lado derecho es el que lleva los pantalones en la relación. No sé cómo lo determinaron o cuánta bola puede darse a este informe pero lo cierto es que G. duerme del lado derecho y yo del izquierdo.

Esto, sin embargo, no se dio por voluntad propia. El lado derecho era el mío por una sencilla razón: la primera vez que dormimos juntos, yo dormí de ese lado. Él insiste en que no, que él durmió del lado derecho y yo del izquierdo y, por ende, ese es su lugar. Cada tanto, retomamos la discusión pero ninguno de los dos acepta ni cede.

Se preguntarán por qué insistir tanto en dormir de un lado o del otro. En mi caso, hay varias razones entre las que puedo listar:
  1. Es más fácil entrar a la cama desde el lado derecho (y más rápido)
  2. El aire acondicionado llega mejor porque está más cerca de la puerta y de la pared sobre la que rebota el aire que viene del split instalado en el living
  3. El baño queda más cerca
  4. La tele, en su momento, se veía mejor desde ese lado (a la tele nueva la pusimos en el medio)
Sea como sea, G. duerme en el derecho, lo que podría significar que él es quien lleva los pantalones en la pareja. Sin embargo, se queja constantemente de que, durante la noche, me desplazo por la cama hasta ganar más de un 50% de su costado, lo que resultaría en yo durmiendo en un 75% de la cama y él en un 25% que apenas podría considerarse "lado".

Yo me defiendo diciendo que la culpa es suya. Si yo tiendo a dormir hacia la derecha, que devuelva lo que es mío y yo dejaré de intentar constantemente volver a lo que me pertenece por derecho, prioridad y vejez.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Legen - wait for it - dary

Si hay algo que justifica nuestra existencia es la posibilidad de nuevas experiencias. ¿Qué somos si no exploramos, si no conocemos, si no le damos una probadita? Nada, ¡no somos nada!

No tengo propósitos para el 2011. La posta es que cada vez que me los puse, no los cumplí. Prefiero disfrutar de lo venga como venga y basta de tanta planificación.

Para ustedes, les deseo que en el 2011 vivan. Hagan lo que tengan ganas. No dejen de ser felices o, al menos, intentarlo y disfruten en el intento.

Año nuevo, vida nueva, experiencias nuevas y... wait for it...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

In the oven

Hace unos días, durante la fiesta de fin de año de mi laburo, se dio una conversación entre varios acerca de las dificultades y prejucios que existen con respecto a las mujeres de más de 30 años solteras.

No faltó el que saltó a decir "y... si está sola, por algo es, no?" y los que defendieron la vida individual como una opción más que válida. Y, como siempre estas charlas terminan en el ejemplo personal y en el análisis de potencialidades que ni siquiera se prevén ni se piensan, hacia el cierre de la conversación, se dio el siguiente diálogo con mi ex jefe:

- Además, vos tenés otro problema y es que a las mujeres inteligentes y con buen laburo les cuesta mucho más conseguir pareja porque el macho argentino se siente amenazado
- Doy fe, lo he sufrido alguna vez. Pero entonces, ¿qué tengo que hacer? ¿Aferrarme a G. con todas mis fuerzas y no dejarlo ir?
- Y si...
- ¡Estoy en el horno!
- Y si... si te peleás con G., se te va a complicar

Al día siguiente, tuve una reunión con mi actual jefe para cerrar algunos temas antes de las vacaciones. Al finalizar y luego de los saludos correspondientes de fin de año, me dijo casi como al pasar:

- Joder, que esas pavadas que te dijeron anoche de que estás en el horno y no sé qué otras mierdas, son todas basuras. Tu no estás ni el horno ni debes aferrarte a nadie. Si ese chico no sirve, te buscas otro mejor y se acabó.

Esto de tener a ex y actuales jefes opinando sobre las potencialidades de la vida romántica de una es algo que no tenía previsto.

martes, 28 de diciembre de 2010

Volver

¿Vieron que el camino siempre parece más corto a la vuelta que a la ida? Es porque cuando vamos no conocemos el recorrido y, en cambio, a la vuelta, ya lo tenemos en nuestras cabezas.

Volví, más rápido de lo que me fui ¿Me extrañaron?

PD: Los dejé en excelente compañía ¡No se pueden quejar! ¿Qué les parecieron los invitados especiales que tuvimos en estos días?

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cronica de un noche bizarra

Post enviado por Julie

Las conocía poco pero me caían bien. La terrible necesidad de huir de casa esa noche me llevo a salir con ellas,y entre dos cervezas nos contamos esas cosas de la vida que hacen falta para conocerse. La pasamos bien, nos reímos mucho, nos embriagamos, hacíamos de esas ridiculeces que te hacen sentir que la vida es mas real, poder reirte de nada, bailar sola, o caminar media ciudad universitaria para hacer pis.

Después del sexto litro de cerveza y el segundo fernet decidimos volver a casa. Caminamos largo rato, descubrí la increíble hospitalidad que se le despierta a uno cuando esta ebrio: las tres nos ofrecíamos a acompañar a la otra a su casa para asegurarnos de que llegue bien, las tres de casualidad podíamos estar paradas. Una de ellas dijo que nos dejaba en esa esquina, se iba a dormir a lo de un amigo, no podía llegar borracha a su casa, nos despedimos y partió. Seguí una cuadra mas y deje a la otra, manifesté que tenia que irme a dormir a lo de mi prima que vivía cerca, tampoco podía llegar borracha a casa.

Caminé dos cuadras; iba a la casa de un amigo, o algo mas que un amigo, quería verlo esa noche, como otras tantas, él me había escrito, yo sabía que estaba despierto. Llegué al departamento, me encuentro con ella, que acababa de llegar también, si , ella, que se iba a dormir a lo de un amigo, que no podía llegar borracha a su casa. Nos miramos y nos reímos, nos reímos mucho, era una risa incómoda.

- A vos te gusta? - me dijo.
- Me gusta, la paso bien.- dije
- Te pasan cosas con él?
- Se me hizo adictivo, pero nada grave, a vos?
- Si, me están empezando a pasar cosas...por eso venia a hablar con él , sobria no lo voy a hacer..

Nunca me hubiera imaginado que era ella la chica con la que rotaba en la cama de mi amante. Era extraño, la situación era rara. En realidad, como tantas otras en la noche, la situación era ridícula, era bizarra, quizá llegue a estar entre nuestras diez situaciones mas bizarras siempre. Y ahí estábamos, las dos en la puerta del mismo departamento con la intención de acostarnos con el mismo hombre. Y nos seguimos riendo. Hablamos un poco mas, me di cuenta de que él a ella le gustaba enserio, y como lo mas natural le dije:

- Mirá, hacemos así, quedate, hace lo que tengas hacer, habla con él y fijate que pasa, enserio que yo no tengo ningún problema.
- Segura? esta situación es muy rara, no sé que hacer. Igual preferiría que esto lo hablemos sobrias y bien, me caes bien vos, quisiera tener una amistad- me dijo
- Segura mujer, esta todo bien, y vos me caes muy bien, quedate y mañana charlamos, ya nos juntaremos a hablar de esto.

Acordamos no contárselo a él. La saludé, me levanté y me fui. Ella se quedó. Que iba a hacer yo? , sus motivos eran mas fuertes que los mios, menos vacíos quizá.
Me fui riéndome, sin saber que pensar, pensando si tenia sentido pensar algo sobre aquello.
Creo que no.

Esto pasa siempre, solo que esa noche chocó de frente.
Al mundo lo mueve el sexo, Marx se equivocó.

domingo, 26 de diciembre de 2010

A.D.I.D.A.S (nosotras también somos pajeras)

Post enviado por Desencantada de Un delirio más

La otra vez me preguntaron si es verdad que los hombres piensan en sexo, mientras que las mujeres pensamos en hombres.
Me pareció una frase muy coherente. Las mujeres pensamos todo el día en el tipo que nos enamoró, o con el cual estamos actualmente encaprichadas, o absolutamente babeadas... sí, verdad.

Me intriga cómo piensan los hombres… Calculo que a cada mujer “dable” que ven, la desvisten mentalmente, y usan imágenes cotidianas (por ejemplo cuando la señorita se agacha para levantar la lapicera, o cuando toma de la botellita de agua) para crear y alimentar las fantasías. (De ahí que cada cosa que decimos o hacemos, es un pretexto para alguno de sus chistes sexuales, porque de hecho, mientras vos estás conversando lo más ingenuamente con ellos, los animales ESTAN PENSANDO EN SEXO).

No es la mujer en cuestión, sino cualquier mujer, (o cualquier hombre), porque lo único que importa es ponerla (o que se la pongan).
Eso parece. Si esto realmente es así, no me extraña que vivan alzados.

Las mujeres, por otro lado, nos obsesionamos. No importa si hay/hubo/habrá sexo, amor o confusión, tenemos una fijación insoportable e irreprimible que nos lleva a pensar en EL chabón todo el tiempo. Y flasheamos. ¡Qué lindo que flasheamos antes de frustrarnos si no conseguimos lo que queremos!… Sí, soñamos con atardeceres, corazoncitos, arcoiris, chocolates, serenatas, la luz de la luna, te quieros, caricias, halagos, rosas, besos apasionados, más caricias, halagos, anillos, te amos… algunas llegan hasta el casamiento, la casa con el perro y cuatro hijos.

Pero he aquí el secreto que ninguna mujer quiere que sepan, hombres. Además de, (de vez en cuando, NO SIEMPRE!) imaginarnos de la mano saltando en praderas llenas de mariposas, los bajos instintos se apoderan de nosotras. No me importa si lo niegan a muerte, yo soy una de ustedes y a mí no me pueden mentir, manga de pajeras (de onda).
El beso tierno se convierte en un beso agitado, la ropa empieza a volar, el espejo se empaña, ÉL te envuelve en sus brazos… y cuando nos damos cuenta, estamos en el trabajo frente al monitor con la boca semi-abierta chorreando un hilo de baba, en la facultad haciendo garabatos en el margen de la hoja sin la más mínima idea de lo que dijo el profesor, o en el medio de la calle escuchando un tema cachondo y a punto de ser atropelladas por un colectivo, porque estábamos en Pijalandia.

La única diferencia entre ellos y nosotras, según mis observaciones, es que ellos distribuyen su calentura entre muchas mujeres, inclusive extrañas que jamás volverán a ver, por lo cual, su calentura tiene las mismas proporciones para con cualquiera de ellas. Osea, da igual con quién se la saquen; polvito y como nuevos.

En cambio nosotras, acumulamos calentura con UNO solo por vez. Y por más que vayamos a buscar otro para hacer los trámites, esa calentura está bien guardadita en un depósito de fantasías para el cual sólo ÉL tiene la llave.

Por lo tanto, dos conclusiones:
1. Arreglemos la frase: Los hombres piensan en sexo con quien sea, mientras que las mujeres pensamos en sexo con un hombre específico.

2. Cuando una mujer te tiene ganas, te tiene más ganas acumuladas de las que vos –señorito- acumulaste en un año entero con todas las mujeres que te cruzaste. So... Agarrate, papi. ;D

sábado, 25 de diciembre de 2010

Esos dolores dulces

Post enviado por M.M de Patitos en fila

Alguna vez me dijeron, que las penas se ahogan mejor en el hombro de alguien querido. Un hermano, una amiga, un amor. Romper en llanto, perder el aire en el intento de buscar explicaciones y motivos. Abrazando con fuerza bruta y desmedida, como queriendo evitar que también se pierda ese único apoyo. Gimiendo hasta el cansancio, hasta el dolor. El cuerpo de agota, se deshidrata en lágrimas, y la mente se olvida hasta del motivo inicial por el cual sufría. Alguna vez, encontré de ese modo el consuelo. Pero irónicamente, siempre fue sola o con algún desconocido que pude soltar la angustia y desatar la tormenta de malestar. Puedo tener infinitas charlas con ellas, las que siempre me acompañan, mis hermanas del alma, pero algo queda en el tintero. Demasiado orgullo. Poca tolerancia a la derrota. Mucho menos al fracaso. Cuando lo acepto, mastico el dolor, una y otra vez. Cuando lo trago, lo despido y nunca vuelve a lastimar.

viernes, 24 de diciembre de 2010

¿Cómo le digo?

Post escrito por Desencontrada

Los dos tenemos más de treinta (y el tiempo no corre nunca para atrás) vivimos juntos hace casi un año, nos amamos, planeamos tener una familia. Bueno… un día si, otro día más o menos, otro ni locos. Sobre todo cuando en el colectivo se nos sienta alguna criaturita insufrible de esas que no paran de gritar y hacer caprichitos todo el viaje, o una madre de esas que hablan de cuánto hace que no duermen. Ahí nos miramos con carita de “ni en pedo”. Pero el resto del tiempo lo pensamos, tiramos nombres, fantaseamos cómo sería, y hasta dejamos, cuando aparecen en la tele, esos documentales pedorros sobre bebés y embarazadas.

Al fin y al cabo, a esta altura ya está claro que lo nuestro no es algo pasajero. Yo se que es él, él sabe que soy yo. Pero el matrimonio, salvo que algún terremoto me sacuda las ideas, por ahora no está en los planes. Simplemente no lo entiendo, sigo sin comprender para qué sirve un papelucho, y me subleva la idea de que alguien, por más Juez de Paz que sea, tenga la autoridad de decirme a quién y por cuánto tiempo tengo que amar. Cómo si uno pudiera decidir esas cosas. En fin.

Pero el problema es otro. Entonces ¿Cómo le digo? Para ellos es más fácil. Dicen “Mi Mujer” y se acabó el problema. Siempre hay algún desubicado que dice “La Bruja” ¡Qué horrible! o “Mi Señora” con lo cual no puedo dejar de imaginarme una vieja gorda con bata y ruleros. Peor es el que dice “Mi Esposa” casi como si estuvieran esposados juntos, como si estar con el otro fuera una especie de condena. Pero por lo general con el genérico se las arreglan. “Mi Mujer” suena bien, no es agresivo ni ofende a nadie.

¿Y nosotras? Definitivamente no podemos decirle “Mi Hombre”, sonaría horrible, casi como decir “Mi Choma”. Simplemente no queda bien, jamás lo diría. ¿Que opciones quedan entonces? ¿Mi Novio? Confieso que casi siempre le digo así a falta de opciones mejores, pero tampoco me convence. “Novio” suena a amorcito de adolescentes y nosotros ya hace rato que no lo somos, aunque una no quiera darse por aludida. Además los novios van y vienen y da la sensación de algo poco serio, y lo nuestro ya está en otra etapa, un poco más consolidado ¿Mi Marido? ¿Mi Esposo? No, no, no. Ni en pedo. Por empezar, las dos suenan horribles. Siempre me dan la sensación de algo que ya fue. Como si uno se casara e instantáneamente dejara de desear al otro, de amarlo, de esperarlo. Suenan muy definitivas, casi a algo ineludible, a dar las cosas por sentado. Casi a admitir alguna clase de “propiedad” sobre el otro. Definitivamente no me gustan. ¿Qué queda? ¿Mi concubino? Esa palabra no es seria, parece en joda. Además suena muy fría, casi como si uno dijera “Mi compañero de Cuarto”

¿Cómo le digo entonces? ¿Mi pareja? Van a pensar que soy lesbiana ¿Mi Gordo? Medio agresiva ¿Mi Osito? Muy empalagosa. ¿Qué nos queda entonces? ¿Mi Socio? ¿Mi Amorcito? ¿Mi Media Naranja?

¿Cómo le digo? ¿Eh??

jueves, 23 de diciembre de 2010

¡Querida, esta noche cocino yo!

Post enviado por Mónica

Si hay una frase recurrente en el vocabulario masculino es: “en la cancha se ven los pingos”. Y la dicen ellos, que parecen directores técnicos las 24 horas del día y de la noche también, cuando ven en directo, diferido, repetición y la mar en coche, cuatrocientas millones de veces el mismo partido.

Y en el colmo de creérsela, le dicen por intermedio de la pantalla al director técnico, de su cuadro favorito, que dicho sea de paso está en la cancha, lo que le tiene que decir a sus jugadores y como dirigirlos, sin haber hecho en su vida, ningún curso de dirección técnica, de nada.

Son los mismo que cuando a veces hablan, pueden ser los mejores ejemplos del “Haz lo que yo digo, más no lo que yo hago”. No me diga que a usted nunca le pasó.

¿Qué jamás escuchó un: querida, deja, ésta noche, cocino yo? Y, ya sé, la primera vez, seguramente pensó, que estaba alucinando, que el último tranquilizante que había tomado le cayó mal, o, en su defecto, que a la pre menopausia se le fue la mano o que ya para depresión post parto había pasado mucho tiempo ya.

Pero no, quédese tranquila esos milagros suelen ocurrir. Ahora de la consecuencia del milagro, mire que, por experiencia propia, se lo digo, se hace cargo ud, eh… Como siempre, me dirá, sí, como siempre.

Hombres en acción, favor de no molestar

Parece ser un slogan imaginario, colgado en la puerta cerrada de la cocina. Rincón de la casa nuestro por antonomasia, nomás; a la que no nos dejan acceder, por nada del mundo, hasta que hubiera terminado la cena, en cuestión.

Una, que no puede con su genio, agudiza el oído y al no escuchar ni un murmullo, supone, mal pensada como siempre (aunque a veces, el refrán dice: piensa mal que acertarás), que nuestro amado, no sabe cocinar y está discando, a todo vapor, el número del delivery más cercano que, sin duda, traerá ese exquisito manjar de pollo con papas noisette a la crema de verdeo, que el nos prometió de su propia mano.

Pero no, al rato, (como para contradecir y ahuyentar las malas ideas), se oye el ruido típico, del trajinar de cacerolas. ¿no será mucho, piensa ud.?

Mientras intenta relajarse, regocijándose en el inmenso honor, que le hizo su cuchicuchi, de homenajearla con la cena. Y de paso rememora las veces, que lejos de pretender un kamasutra en la cocina, su cromagñon oficial le preguntaba por la necesidad de usar el millón de cosas que ensuciaba para cocinar.

Espantado y de puro miedo nomás, de que usted, una vez finalizada la obra, le dijera: “ahora a los platos, ollas y demás enceres, te toca lavarlos a vos” y que encima no hubiera tu tía.

Tranquilizada unos momentos por reencontrarse con los ruidos, habituales y esperables, de quien cocina, se vuelve a intranquilizar porque pasa el tiempo y ya le parece demasiado.

Y se pregunta: ¿le durará la galantería para lavar todo él? O, ¿hasta ahí llegó el cuento de hadas y su amor y tendrá que lavarlo, todo usted?

En tal caso, pensará usted, tendrá que ser por la mañana, seguramente. Porque antes, se acordó que había cosas más interesantes que hacer con él, después del cafecito, como para dejar el lavado para otro momento.

En este ínterin, una, ya se debate entre pispiar por el ojo de la cerradura o para ir en su ayuda. Porque a esta altura de los acontecimientos, la demora y los ruidos extremos, sumado a algún que otro improperio, le parece que el plan “A” de la comida y cena romántica, ya tiene problemas.

Y antes de escuchar, como se diría en la trasmisión espacial de un cohete a la Nasa: Houston, I have a problema, puede estarse ante dos opciones. O acude usted, siempre lista y presta en su ayuda, o, decide relamerse, pensando en que la Diosa Némesis es justa.

Rememorando las veces que él le ha pedido una picadita, en la que usted, dicho sea de paso, también se enfrascó, echando por la borda, cuatro días de dieta impecable, porque su susodicho se moría de hambre y no podía esperar, por su churrasco de brontosaurio mariposa con fritas.

Mientras tanto y entonces, opta, por elegir su plan B, que consiste en ir poniendo un mantel primoroso, y colaborar con la idea de cena romántica, poniendo el candelabro que no usaba desde 1810, más o menos, o, desde cuando todavía había deseosas ganas de escribir a parís y localizar a la cigüeña, más seguido, que ahora, por lo menos.

Y sabiendo que si es por el, difícilmente sepa dónde se guardan las velas, románticas, aromáticas o para cuando se corta la luz, en esa casa en la que convive con usted. Finalmente, todo llega en la vida, y el empapado de sudor, trae la bandeja a la mesa.

Destapa y oh, la, la, a pesar del pollo un poco amorochado nos morimos de amor por él y nos echamos a su cuello, recordándole lo mucho que lo amamos, a pesar de todo. Y diciéndole por lo bajo y al oído, pero después lavas todo vos solito.

Y el esboza una sonrisa y un te amo. No, no se pellizque, estas cosas de vez en cuando pasan y si no, aproveche para regalarle en estas fiestas a su bien amado la matrícula y curso completo de cocina. Pero igual, antes, hágalo pasar por la prueba de fuego de la cocina.

Para que: la próxima vez que se sienta director técnico y le dicte las recetas que a él le guste comer, sepa lo que se siente.

O la próxima vez, (del millón de veces), que le indique que no ensucie platos como para un batallón cuando en realidad comen dos nada más, pase por el hágalo usted mismo, y le juro y perjuro, que matará dos pájaros de un tiro: él le hará una comidita rica, aunque sentirá que la suya siempre es un manjar y de paso, dejará ese trastorno de personalidad, que lo hace sentirse un director técnico y sobre todo con usted y si no marchemos todos presos y listo el pollo y la gallina.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Guerrera del amor

Post escrito por M, una ramera de También soy Minita y Origen ramero.

Ella dirá, sin dudar mas de un segundo, que ya está, que está recuperada, que está curada, que lo pasado pisado. Yo, en cambio, que la conozco tanto como a mi misma, sé que todavía no está lista. Está mejor, está bien, está contenta, por momentos está feliz, pero todavía no está lista. Está transitando los últimos momentos de una rehabilitación que le llevó años de esfuerzos, lágrimas y recaídas. Pero el camino no es fácil, y ella estuvo demasiado tiempo confundida. Demasiado tiempo pensando en el amor trágico, en el amor con esfuerzo, en el amor como un trabajo, como una lucha. Demasiado tiempo pensando en eso, demasiado tiempo convertida en una guerrera del amor.

Producto de cuentos de hadas, de príncipes encantados, resultado de todas y cada una de las novelas de la tarde que compartió con su madre, la guerrera del amor absorbió que el amor es difícil. Que el amor es una lucha. Al tiempo que se enamora, entonces, lucha para que el enamorado sea su enamorado. La entrega total por una causa, la causa del amor, lo vale todo para la guerrera. Es paciente, espera. Es tolerante, soporta mentiras, soporta engaños, soporta
lo insoportable, porque sabe (está convencida, realmente, tanto que ni siquiera se da cuenta) que de un minuto a otro, el tiempo del amor lo curará todo. Que el tiempo del amor está por llegar. Lo perdona, le cree cuando le dice que es la última vez. La guerrera del amor se arrastra ante su enamorado y desde ahí, bien abajo, pretende arrastrarlo a el también.

La guerrera piensa que su enamorado vive en un mundo de tinieblas, oscuro, del que ella tiene que sacarlo para llevarlo al suyo, un mundo ideal, un mundo en el que lo bello es bello porque sí y el amor es amoroso siempre. Y él no es ignorante. Él sabe de ese mundo, alguna vez lo ha pisado, y por haberlo pisado alguna vez sabe que no quiere volver. No quiere un mundo ideal donde el amor sea amor siempre y lo bello sea inmutable. Quiere quedarse en su mundo, en su oscuridad, porque su oscuridad le pertenece, y el mundo ideal de la guerrera no. El mundo ideal de la guerrera lo encandila tanto que le hace doler los ojos.

Ella espera, paciente, que se de cuenta. Que se de cuenta que quiere estar con ella, en su mundo. Y en esa espera se desespera porque no puede moverlo ni un centímetro o porque, y esto es aun peor, lo mueve un centímetro y él retrocede quince. Pero la guerrera no se rinde. Ella le muestra su mundo, le convida su amor, y el se lo devuelve con el envoltorio, lo cambia por cualquier otra cosa, la deshecha como si fuera la nada misma. Pero ella, guerrera, sigue, guarda su amor, o redobla la apuesta y le da algo mayor, que él sigue devolviendo. Y así, en un ciclo infinito, en el que la guerrera entrega su amor y él lo devuelve, en un ciclo en el que ella espera sentada que él venga; o se levanta y va a buscarlo pero no lo encuentra; o lo encuentra y el no la mira. En todo ese ciclo la guerrera pierde fuerzas, pierde esperanzas, pierde la paciencia.

Un día la guerrera se queda definitivamente sin nada. Levanta su espada y le pesa tanto que su cuerpo se desploma sobre una cama en la que hay, de un lado una caja de pañuelitos descartables, y del otro un control remoto. Ya no tiene fuerza, ni tiene ganas, ni tiene nada para ofrecer. Ya no puede seguir luchando, ya no puede mas. Y esa falta de fuerzas se convierte, entonces, en una certeza, y la guerrera del amor se incorpora sobre la cama, y dice en voz
alta: “Ah, pero qué pedazo de pe-lo-tu-da”. Y con esas palabras la guerrera levanta sonriente la banderita blanca, y cierra un ciclo, el de la guerra, e inaugura otro, el de la rehabilitación.

Hoy, en estos últimos días de rehabilitación, en estos últimos momentos antes del alta definitiva, a veces se pregunta, entre lágrimas, por qué, por qué no funcionó, por qué ella, que lo dio todo, terminó sin nada. Pero, y esto es fundamental, ella ya no espera una respuesta certera, ni espera soluciones mágicas. Se pregunta los por qué, pero ya no necesita escuchar la respuesta, ni necesita transformar la respuesta en algo mas, en otra herramienta, otra estrategia, otra batalla. Ella ya no se pregunta qué mas puede hacer, qué otra cosa está a su alcance. Ella ya no es mas una guerrera del amor.

martes, 21 de diciembre de 2010

Esa media naranja

Post escrito por Muchacho de Mejor disparame.

Cuando dos tortolitos transitan el noviazgo son víctimas de algunas exigencias de la moda, la galantería y el buen gusto. Uno se prepara para ver a esa persona que nos quita el sueño. Elegimos aquella remera sin manchas de antitranspirante que nos disimula los kilos de más y no nos marca con exageración los rollos o las mamas crecidas. Además, siempre tenemos a mano una fina fragancia para embebernos, un delicado jean que nos realza la figura y, lo más importante, un calzón divino e inmaculado que nos hará justicia incluso en una habitación con poca luz.

La convivencia todo lo cambia. Durante los primeros días uno va viendo como la sensualidad se neutraliza de tal modo que no crees que estás viviendo con esa persona que te robó por primera vez un beso meses atrás. Ves a tu media naranja cepillándose los dientes mientras camina por la casa, como se rasca con ganas el culo y como se acomoda impúdicamente el ganso casi el 80% del tiempo que pasan juntos. El sexo deja de ser un momento especial para convertirse en algo más casero e improvisado, aunque eso sí es bueno.

También, dentro de la vorágine que implica convivir, aparecen nuevas actividades que uno bien repudiaba en otros momentos. Uno se encuentra lavando ropa todos los días pero antes hizo falta juntarla de todos los rincones del hogar. Además, la ropa hay que colgarla y doblarla para ser guardada. Hacer la comida es todo un evento; algunas veces con aciertos en los gustos y porciones, y otras veces son fracasos tras fracasos.

Quiero, mediante este encuentro, aconsejar y advertir a todo sujeto que esté próximo a una convivencia: no es fácil, no es simple, a veces cansa y veces uno se quiere ir en una Ferrari a cualquier lugar del planeta menos a esa cama. Sin embargo, es la experiencia más importante que me tocó pasar; la elijo todo el tiempo y la priorizo ante todo. ¿Es el amor, el bienestar de los dos o qué? No lo sé. La convivencia es una etapa que puede eternizarse si ambas personas lo procuran y, claro, siempre y cuando algún misterio siempre se guarde, ya que yo no quiero ver la maquinita de afeitar que te pasas por las nalgas cuando te bañás.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Chick flick II

Este post fue escrito por Botona de Botona.

Si nos pusiéramos exigentes, todas las películas románticas deberían ser un poco más como las de acción. Como Rocky, como Duro de Matar, cada historia debería tener 4, 5 partes y secuelas.

Todas suspiramos aliviadas cuando los protagonistas, al final de la peli y después de lo incontable, se dan un beso. Pero para ser justos, ese es sólo el comienzo de la saga.

Yo quiero saber, en clave rosa, qué pasa después de la primera cita formal. Si él la llama, si tardan mucho en verse de nuevo, si ella lo sigue queriendo cerca después de ver que el muchacho es amarrete con los mozos.


Me dejaría mucho más tranquila ver que después de la primera vez que tienen sexo, ella no se siente entregada, ni él deja de buscarla porque ya tiene lo que buscaba.

Finalmente, para la cuarta o quinta parte, quiero ver cómo superan la primera pelea. Agradecería saber cómo vuelven de las cosas horribles que se dijeron, de qué forma se reconcilian, quién da el primer paso.

Necesito sentirme identificada con una heroína que llegue al punto de no estar ansiosa cada vez que suena el teléfono, que aprende a manejar ansiedades en el largo plazo, que supera un montón de primeras veces. Una heroína que sigue de novia después de presentaciones, familias, trabajos, vacaciones, crisis y distancias.

Es que yo, llegado el caso, no quiero ser Drew Barrymore que consiguió sólo ser besada, yo quiero ser Stallone, y después de años seguir en la misma, habiendo sobrevivido un montón de batallas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Aire

Post enviado por Andreina

En estas fechas cercanas a las fiestas uno se plantea y replantea muchas cosas y desea que el año entrante sea mejor. Y yo no soy la excepción, pero sí con la excepción de que me he replanteado el hecho de desear que el año que viene sea mejor. Para mi, "mejor" es hoy!

Dicen que la tercera es la vencida y el 7 de diciembre se cumplió un año de mi tercera. El tercer llamado de atención que me dio la vida por medio de su antítesis. Lamentablemente creo que sólo de ese modo uno despierta y deja de preocuparse por banalidades para desear hasta el simple hecho de querer disfrutar el aire que uno respira. ¡Respirar! Acto inconsciente del cual muchos no nos percatamos y que nos mantiene vivos. ¡Y la vida pasa tan rápido!

Por eso, hoy, ahora mismo, quiebra reglas, perdona rápido, besa lento y ama de verdad. No dejes pasar una oportunidad que te haga feliz sólo porque otros no lo aprueben. No te resignes ante nada porque, mientras tus antecedentes y circunstancias pueden haber influenciado en lo que eres, sólo tú eres responsable de lo que llegas a ser y a lograr. No temas a los cambios: "Un cambio, una oportunidad" ¡Arriesgate! Puede que la vida te tenga preparada una hermosa sorpresa! Y agradece... agradece mucho, pues tienes mucho porque agradecer, estoy segura.

Cuando tengas la sensación de que todo va mal, recuerda: el paradigma en el que uno vive, no es la única opción que uno tiene. Todo es posible en la vida mientras haya AIRE.

Les deseo una muy Feliz Natividad a todos! (Feliz nacimiento! Feliz despertar!)

sábado, 18 de diciembre de 2010

Out of blog

En horas nada más estaré subiendo a un barco que nos va a llevar de regalo a Brasil. Todavía no hice valijas, no preparé nada, no tengo listo ni un 5% de todo lo que debería pero... ya están todas programadas las entradas de invitados especiales y lectores que enviaron sus textos. Muchas gracias a todos ellos y espero que a ustedes les gusten y que sea una especie de respiro de Pau :P

¡Espero que tengan una feliz navidad todos los que festejan y un buen viernes libre para los que no!

¡Nos vemos en unos 10 días!


viernes, 17 de diciembre de 2010

Mi parte geek

Tener un novio geek no es lo único geek que hay en mi vida. Yo también tengo mi costado tecnológico bastante desarrollado y la gente de Parte Geek me invitó a participar en sus perfiles para mostrarlo. Pueden ver mi perfil acá o acá (cuac).

En otro orden de cuestiones, anoche me acosté a las 5:30 (fiesta de fin de año del laburo) y estoy levantada desde las 9:30. Eso, junto al dolor de rodillas y pies, son una muestra de que estoy vieja: más vieja estás, menos dormís.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Y morirme contigo si te matas

Un adulto promedio de hoy en día tiene pocas relaciones cercanas: con sus padres, con sus hijos, con su pareja, con algunos amigos y con su PC.

La posta es que nuestra computadora personal se convierte en alguien presente constantemente en nuestras vidas y, cuando menos te das cuenta, tenés más contacto con ella que con una persona de carne y hueso.

Cuando me fui a vivir sola, mamá me regaló mi propia PC de escritorio a cambio de mi promesa de terminar la tesis. La PC llegó pero la tesis nunca se terminó (perdón mamá).

Luego, sufrió cambios y se transformó en otra el día que G. trajo su propia máquina a vivir con nosotros; el día en el que realmente se vino a vivir conmigo porque, es así, tu novio no vive con vos hasta que no mudó su máquina. Ese día empieza la convivencia.

Ahora decidí pasarme a una laptop porque quiero ser lap top. Me compré una Dell a la que bauticé Antonio, no me pregunten por qué. Y está llegando el sábado, según dicen. Y, mientras tanto, la otra, como presintiendo que se viene su final, empieza a amenazar de muerte o suicidio.

Se apaga cuando abuso de ella con el Lightroom, se queda en blanco cada tanto, se va muriendo de a poquito. Es como si me gritara "si me dejás me mato, ¿me escuchás? me-ma-to!".

Ya tiene un destino asegurado: se jubilará en casa de mis viejos, donde no le pedirán tanto como le pido yo. La vamos a dejar nuevita y limpita para que funcione lo mejor posible y, claro, la vamos a extrañar.

Mi último vestigio de soltera se va con ella.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Casi 1000

Me acabo de dar cuenta de que esta es la entrada 993 de No soy yo, sos vos y, dado que el domingo me voy de vacaciones, lo más probable es que la entrada número 1000 sea un aporte de un externo y no algo mío. Sin embargo, ¿por qué festejamos los números redondos? Festejemos 993 posts de NSYSV, si es que es algo que valga la pena festejar ;)

Y nada, viste que estas fechas (?) te ponen nostálgica y empezás a pensar en los primeros tiempos, los primeros comentarios, los cambios que hubo a lo largo de estos 993 posts (cambios de estilo, cambios de direcciones, cambios de ánimo, cambios de casa y de muchachos y un etcétera gigante de cambios).

Algunos de ustedes andan dando vueltas por acá desde casi casi los inicios. Cla, Pura Lopez, Naranja Silvestre, Wally. Y más, muchos más. Algunos ya no están como bloggers (como Cambalache emocional) pero tengo la secreta esperanza que sigan leyendo desde afuera (como Ms.V.) y cuando los veo reaparecer en algún comentario, me sale una sonrisa como cuando te reencontrás con un amigo que hace tiempo que no ves.

No puedo ni empezar a contarte todas las cosas que me dió este lugar, la gente increíble que conocí, las experiencias que me hizo vivir. Es como un hijito, vistesss? Y bueno, a un hijo se le festeja todo: cumpleaños, cumplemes, cumplesemana (?). Y a este blog le festejamos pocas cosas pero no quería dejar de tomar esta oportunidad simbólica y decirle gracias, querido blog.

Y gracias a ustedes porque, como siempre digo, si no me importara lo que la gente piensa y comenta, escribiría en un .doc en word. Y la verdad es que si sigo escribiendo acá es porque sus comentarios me alimentan de diversas formas (los buenos y los malos) y, aunque ande vaga ultimamente con el tema de responder todos sus comentarios, amo cada uno de ellos.

Y ahora me voy, porque me pongo así, boludona, y me emociono por un blog, te das cuenta? Por un blog! Queridos, voy a cerrar este post acá con una última frase: Tenkui, queridos. Tenkiu very mach.

(plis, no me digan que un blog no es como un hijo, no me saquen la ilusión)

martes, 14 de diciembre de 2010

Finalista

Nunca gané nada. Ni la lotería, ni una rifa, ni un susto. Estoy tratando de hacer memoria, pero no... creo que no gané nada. Como que ya va siendo hora, ¿no?

Ahora soy finalista en la votación por el blog femenino del año organizado por la revista Victoria Rolanda. Ya les vengo pidiendo que me voten desde acá al costado pero, por las dudas y para aquellos que me leen desde sus readers, se los pido por acá, humildemente, con ganas de ganar, sí, pero esperando que gane la más mejor (?). Vontemé! No es por el jean y la remerita, es por el hecho de ganar algo, alguna vez, en mi vida.

Quedé entre las 5 finalistas, entre las que están grosas de este mundo blogger (como M, una ramera) y yo dudo mucho que pueda ganarles pero no perdemos nada con intentarlo, no?

Para votar, pueden hacer clic acá.
Muchas gracias y disculpen las molestias ocasionadas.
Saludos cordiales,
Paula

Línea pesi

Así como hay fundamentalistas de la religión, de las formas de vida, de política y de otras tantas cuestiones, también hay fundamentalistas de la Coca y de la "pesi". Yo ya les conté varias veces acerca de mi adicción a la Coca. No a cualquiera. Tiene que ser común, bien fría, sin hielo y, si se puede, de botella de vidrio (aunque esto último no es determinante).

¡Qué odio cuando el mozo te dice "línea pesi"! Es un segundo fatal en el que pienso: "qué hago? tomo "pesi"? Nah... mejor agua con gas". Y es que es así, los que somos fundamentalistas de la Coca no aceptamos ninguna imitación berreta.

Haciendo un paralelismo con el amor, yo digo que las mujeres, a veces (ojo, a veces) nos encasillamos en querer conseguir un tipo o cierto tipo de chico y no aceptamos nada que no sea Coca. Yo no digo que te tomes una pesi, pero ¿por qué no probar, al menos de vez en cuando, con un agua con gas?

Y hablando de segundos fatales, les "copioypego" algo que compartí ayer por Twitter: Ese segundo fatal en el que mientras ves como algo se te cae al inodoro decidís si vas a meter la mano para sacarlo o no.

¿Saben la cantidad de veces que se me cayeron cosas al inodoro? No se dan una idea.

Eso, nada más, chicos. Nos vemos. Sean felices.

(Este post lo escribo inmediatamente después de leer este post del Capitán Intriga)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Ay, no

Ay, chicos, ¿cómo no me avisaron? Este blog se está volviendo un embole... Es pura psicología barata y autoayudismo berreta.

¡Ustedes son mi gente, deberían haberme dicho algo!

Me siento como esas minas que salen vestidas a la calle con una pollera que muestra el traste o una remera que marca demasiado los rollos y todo el mundo piensa "¿cómo nadie le dijo que le quedaba mal? ¿es que esa chica no tiene nadie que la quiera?".

Vivir para contarla

La gente que vive llorando por tragedias que sucedieron en su pasado debería rever su realidad y pensar cuánto de la amargura que viven día a día es consecuencia de un estado de la mente y no un real estado de drama.
Hablo de esa gente que se determina a sí misma por lo vivido: mudanzas, relaciones, padres conflictivos y todo un etcétera de posibilidades.

Soy una fiel creyente de que uno es responsable de cambiar lo que puede en su vida y aceptar lo que no puede cambiar, siempre eligiendo el modelo con el que analizamos nuestra realidad y decidiendo cuánto drama, cuánta comedia, cuán felices queremos ser.


viernes, 10 de diciembre de 2010

jueves, 9 de diciembre de 2010

Sacame una foto

Ahora que juego a ser fotógrafa (?) voy reafirmando mis creencias con respecto a la actitud que la gente toma ante una cámara:

1- Tenés el típico que dice "ay, no, no me saques fotos" mientras se acomoda el pelo y la ropa para salir bien
2- Está el adulto de mediana (o avanzada) edad que dice "a mi sacame una sin arrugas, eh? o después hacele photoshop" (o "photoshow" como le dice mi viejo)
3- También está ese (generalmente esa) que sale igual en todas las fotos. Cara ensayada, sonrisa acomodada, cabeza apenas torcida.
4- Nunca falta el que simula no notar que le estás sacando una foto, y mira al horizonte como marinero buscando tierra después de meses de alta mar
5- Claro, también están la minita que siempre quiere ser sexy y se caracteriza por la boca de pato y el tipito que sale siempre con pose de macho pistola

De todos estos tipos, yo no soy ninguna. Yo soy la que se esconde detrás de la máquina.

Y ustedes ¿qué hacen cuando son apuntados con una cámara?

(Es lógico que muchos se sientan amenazados ante la cámara si, para sacar una foto, tenés que apuntarlos)

lunes, 6 de diciembre de 2010

La importancia de las cosas

Voy a decir una obviedad pero, no por eso, menos cierta: a todos nos importan cosas distintas. A vos tal vez te importe que tu novio te llame al menos tres veces por día. A la que tenés al lado, tal vez le importe disfrutar de la vida sin ninguna atadura. A tu vieja tal vez le importe que no dejes vasos sucios por toda la casa.

A algunos les importan cosas más abstractas: ser feliz, ser profesional, acabar con el hambre en el mundo. A otros, en cambio, les importa conseguir cosas materiales, tener el último televisor en el mercado, conseguir ese aumento de sueldo.

Bajar de peso, tener el pelo divino, comprarte toda la ropa, tener alguien a quién volver todas las noches, tu gato, tu computadora, tu mundo online.

Y es así como que a todos nos importan distintas cosas en distintos niveles, haciendo que juzguemos las vidas de los otros con nuestras propias necesidades. "¿Cómo se banca que el tipo la llame todo el tiempo?" "¿Por qué gasta tanto tiempo en peinarse todas las mañanas?" "¿Cómo puede ser que le interese tanto lo que el mundo diga de ella?".

Tal vez, y digo tal vez, sería mejor no juzgarnos tanto. Entender que todos somos diferentes, aunque sea en cuestión de niveles, y que es imposible que todos nos amen y gusten de todo lo que hacemos.

Tal vez, y digo tal vez, ya sea hora de dejar de buscar la aprobación en los otros y encontrarla en mí misma.

Reencuentros

Somos seres humanos, sociales por naturaleza, con la necesidad imperiosa de relacionarnos, de establecer lazos que nos unan y nos brinden contención. Y sin embargo, muchas veces, esos lazos son rotos, perdidos, afinados hasta llegar casi al punto de ruptura. La vida, dicen, esta llena de momentos de encuentro y desencuentro. Gente que pasa por tu vida para curarte, gente que pasa por tu vida para lastimarte, gente que te hace feliz y también de la otra.

Las personas llegan, pasan, se quedan y/o se van. Y está bien que así sea. Dejar ir a la gente es parte de la vida. Pero, ¿qué hay de aquellos de los que nos arrepentimos de habernos alejado? ¿Podemos recuperar esas relaciones?

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Hoy, en Palo y a la bolsa, vamos a charlar sobre los reencuentros: los que queremos vivir, los que vivimos, los que nos quedan por vivir, los que desearíamos nunca haber vivido.

¡Cambiamos de radio y de día y horario! Ahora vamos los lunes por www.ciclopradio.com.ar de 19 a 21. ¡Los espero hoy para que compartan con nosotros sus experiencias y sus opioniones!

Palo y a la bolsa: Twitter - @paloybolsa Facebook - www.facebook.com/paloyalabolsa Formspring para emergencias amorosas - formspring.me/paloyalabolsa Mail - paloyalabolsaradio@gmail.com

sábado, 4 de diciembre de 2010

Escribí en NSYSV II

Cuando me fui de vacaciones en marzo se me ocurrió invitarlos a suplirme por los días en los que yo no iba a estar. Lo hice con poco tiempo y, esta vez, no quiero que me pase lo mismo.

El 19 de diciembre me voy y no vuelvo hasta el 27. Entonces, una vez más, los invito a mandarme sus textos, ideas, loquesea y yo, previa selección, dejaré todo programado para que en esos días salgan sus textos publicados.

Si a alguien le interesa, la oferta está abierta hasta el 13 de diciembre. ¿Cómo hacen? Me mandan un mail a nsysv.blog@gmail.com con lo que quieran publicar y con qué nombre quieren que aparezca. Por supuesto, si tienen blog propio, con el link para que lo incluya en el post.

Además, estoy negociando (?) con algunos bloggers famosos para invitarlos a escribir en mi blog en esos días. Va a estar súper. Yo no voy a estar.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Cómo quieres que te quiera

Hace un par de noches hablaba con Arizona acerca de las relaciones amorosas y cómo, ante una misma frase, las dos pensábamos diametralmente opuesto.

Y entonces me dí cuenta de que, ante los amores, hay dos tipos de minas:

1- Las que tienen miedo de que las quieran
2- Las que tienen miedo de que no las quieran

Yo, lamentable y felizmente, estoy en el segundo grupo. Vos ¿en cuál estás? (y no me digan que en el grupo de la gente sana que establece relaciones amorosas sanas y duraderas porque pierde la gracia).

PD: Respondan la encuesta que está acá al lado! Plis! Me facilitan la vida radial :P

martes, 30 de noviembre de 2010

Yo no te pido la luna

¿Viste que hay cierto tipo de hombres y mujeres que, a la distancia, parecen estar más buenos que súper miércoles de mujer pero que, vistos de cerca, te das cuenta de que son una tramoya del banco para que gastes más plata?

Yo imagino que la luna debe ser así. De lejos se ve divina; de cerca, lo dudo.

La luna está sobrevalorada, señores. Por eso, "yo no te pido la luna, sólo te pido el momento".




Disclaimer: esta conversación la tuve recientemente con alguien y, la verdad, no recuerdo con quién pero lo que vale es el concepto.

PS: Bailen putos!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Un mal día

En un buen día, G. puede decirme cualquier cosa, pelearme constantemente, provocarme y llevarme hasta los extremos de mi paciencia, y yo, desde el lugar copado, reírme con él, pelearlo también, seguirle la joda.

En un mal día G. puede decirme que TENEMOS que ir a ver "Un buen día" porque debe ser tan mala que es buena y que es para reírse y yo, encabronadísima, irme a dormir a las puteadas porque es un desubicado que no quiso acompañarme a ver Inception y ahora está más que dispuesto a ir al cine y pagar para ver una película que, a todas vistas, debe ser de terror y, encima, espera que lo acompañe.

En un excelente día, una amiga puede decirte "decile a G. que no puede pretender que todo sea una experiencia kitsch" y reírme porque tiene razón, porque él es así y así lo queremos. Y tirarle después el comentario y que él me responda "¿Por qué no? ¿Quién dice que no puede ser todo una experiencia kitsch?"


viernes, 26 de noviembre de 2010

Estratégicamente hablando

Estratégicamente hablando, podría jugar a la histeria, a la conquista, a que vivas al borde del abismo. Podría hacerte creer que no me tenés tan segura, que puedo cambiar, que puedo dejar de quererte y que eso puede pasar de un día para el otro.

Estratégicamente hablando, puedo diseñar planes para que cada día hagas lo imposible por mantenerme a tu lado. Puedo mentirte, jugar al misterio, ignorarte, maltratarte. Puedo hacer que seas hijo del rigor y que reacciones ante cada una de mis palabras, deseos u órdenes.

Y sin embargo, así como me ves, soy. No juego, no miento, no intento hacer cosas para que me sientas lejana. Prefiero ir de frente o guardarme lo que me mata. Tal vez porque nunca fui una buena estratega, tal vez porque la onda maquiavélica me agota el cerebro, tal vez porque no creo que sea sano.

Y ya ves... tanta gente jugando con sus seres queridos y yo, acá, no puedo hacer otra cosa que entregarme totalmente, transparente y sin vueltas, vulnerable a todos tus juegos.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Vos sabés

Te das cuenta de que es momento de tomarte vacaciones cuando tenés miles de cosas para hacer pero te falta energía para empezar cualquiera de ellas.

Te das cuenta de que es momento de tomarte vacaciones cuando el sólo hecho de pensar en levantarte al día siguiente te agota.

Te das cuenta de que es momento de tomarte vacaciones cuando cualquier cosa, por más mínima que sea, te pone de mal humor.

Sabés que es momento de tomarte vacaciones cuando tenés ganas de llorar a las 10 de la mañana porque deberían haberte respondido un mail y no lo hicieron.

¡Vacaciones mensuales pagas para todos ya!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Confianza

Te das cuenta de que realmente confiás en alguien cuando podés decirle cualquier barrabasada sobre tu novio cuando estás peleada y sabés con certeza que no lo usará en tu contra cuando las cosas se calmen.

Confío en muy pocas personas.

martes, 23 de noviembre de 2010

A vos, anónimo

Hoy es el día del lector anónimo, según lo constituyeron el Capitán Intriga y sus amigos. Este año decidí prenderme. La idea es que todos ustedes, que pasan a diario y no dicen nada, hoy hablen.

Sé que están ahí, el Analytics los buchonea :P ¡Digan "hola, acá estoy" aunque sea! Hoy es su día.


domingo, 21 de noviembre de 2010

Comer, rezar, amar

Me habían dicho que "Comer, rezar, amar" no era bueno. Ni el libro ni la película. Tal vez por eso cuando finalmente pude conseguir el libro, empecé a leerlo con cierto desdén. Lo estaba buscando desde hace rato y la respuesta era siempre la misma: "Agotado". En una librería incluso me dijeron: "Lo tengo, pero está reservado así que no te lo puedo vender".

Un día llegué a casa y G. me lo había comprado. Yo había conseguido una copia en pdf y lo iba leyendo como podía. Con el libro en mis manos, me metí de lleno.

Será que estaba ya muy mal predispuesta que, cuando empecé a leer, no me pareció tan malo. Italia fue tranqui, India fue una revolución, Indonesia fue un cierre tranqui. De alguna forma, todo lo que la mina vivió, sabiendo que es real (más allá de cierta dramatización que le puedan haber dado al libro) me llegó. Su divorcio; su búsqueda de un dios, cualquier dios, un dios en el que creer; su maestro sin dientes. En todo encontré un punto de reflexión.

Ayer vi la película. Empecé a llorar a los 10 minutos y no paré hasta el final. No podía evitarlo. Todo me emocionaba. Aún cuando, como siempre, la película no refleja lo que el libro logra. Aún cuando, finalmente, sea una historia más.

Y claro, como siempre, me quedé pensando en eso de que cada momento tiene su particularidad y depende mucho de esto el qué pensamos y el cómo nos resulta un libro o una película. A pesar de que la gran mayoría de la gente me dijo que el libro no decía nada y que la película era sosa, a mi me parecieron ambos maravillosos. Y claro, como siempre también, siempre es mucho mejor el libro que la película.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Adecuándonos

Siempre me gustó esa canción que dice "don't go changing just to please me" o, en español, "no cambies sólo para complacerme". Siempre me gustó porque realmente creía en eso. Creía que las personas deberíamos querernos como somos, respetarnos como somos.

Hoy ya no pienso así. Pienso que todos podemos hacer un esfuerzo por mejorarnos, por cambiar lo que a los otros les molesta, por vivir en una convivencia más apacible.

Creo que el amor justifica el cambio y es ahí donde realmente se muestra. Se muestra en el sacrificio por el otro, en hacer lo que no nos copa tanto porque a la otra persona sí le importa, en demostrar interés por el otro y lo que al otro hace feliz.

Entonces, digo: Cambiá, cambiá para complacerme. Haceme feliz compartiendo mi felicidad. Y yo hago otro tanto y, en el medio, nos encontramos con lo que ambos amamos que, al fin y al cabo, somos vos y yo.




martes, 16 de noviembre de 2010

Mala onda 2.0

¿Se dieron cuenta de que cada vez nos volvemos más agresivos on-line? Leo comentarios, preguntas, twitts escritos con tal saña que me sorprenden. Y no es una queja personal, ¿eh? En ese sentido no puedo quejarme ya que, normalmente, recibo buena onda.

Pero entrá a un foro, cualquiera, y fijate. Entra a Twitter y seguro vas a encontrar una o dos peleas de egos por día. Entrá a algunos blogs y sorprendete por el nivel de odio, bronca, envidia que se palpa en los comentarios.

La mala leche off-line invadió la web.

Habiendo tanta gente, tanta opción, tanto medio 2.0 ¿qué necesidad hay? Posta, no lo entiendo.

¿Vivir y dejar vivir debería reemplazarse por morir y dejar matar?

Yo, por las dudas, ¡los quiero chicos!

(Si, ya sé, es un post choto, pero es lo que hay. No me pidan que cabecee que mi cabeza está bajoneada)

lunes, 15 de noviembre de 2010

Egoístas x 2

Cuando alguien acusa a otro de egoísta no se da cuenta de que está luchando por defender su propio egoísmo.

Yo quiero esto, vos querés aquello y nuestros intereses se contraponen. ¿Cuál de los dos egoísmos será el vencedor? ¿Hacemos lo que vos querés y tu egoísmo gana o hacemos lo que yo quiero y gana el mío?

Es como la ya conocida frase "mis derechos terminan donde empiezan los de los demás". Mi egoísmo terminad donde comienza el tuyo. ¿Cuál de los dos gana?

sábado, 13 de noviembre de 2010

Memeo 2

Iba a contestar un meme que me sugirió Violeta y sin querer le di a "publicar entrada" con las respuestas de ella.

Ese fue un mensaje de Blogger: no debes hacer esas cosas.

Se agradece a Violeta igualmente.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Multitudes que no asustan

No sé por qué todos esos "eventos" de grupos gigantes de gente coordinando un baile o cantando una canción siempre terminan emocionándome.

Será el hecho de ver que tanta gente se pone de acuerdo para hacer algo lindo (más allá de la publicidad) o, tal vez, será simplemente el hecho de que soy una llorona fácil.







PS: No se olviden de que hoy sale Palo y a la bolsa, por Radio Zónica. Hoy hablamos de las relaciones 2.0 y entrevistamos a unos amigos de la casa que, seguramente, les van a resultar muuuuy familiares ;) Pueden compartir sus experiencias en www.facebook.com/paloyalabolsa o mandarnos un mail contándonos cómo fue su historia de amor 2.0 a paloyalabolsaradio@gmail.com y, como si fuera poco, pueden mandarnos sus emergencias amorosas desde formspring.me/paloyalabolsa

Los espero ahí, esta noche, a las 12:30!!!

Ah! También estamos en Twitter: twitter.com/paloybolsa

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Mi novio

¿Qué onda esa gente que te dice "porque mi novio esto, mi novio aquello" como si vos no conocieras a su novio, Pedrito, y nunca hubieras mantenido una charla con el mismo? Si yo conozco a tu novio, nos vimos repetidas veces, interactuamos, etc. no le decís más "mi novio", le decís Pedrito.

Sólo (sí, con acento, RAE) se le dice "mi novio" o "mi hermana" o "mi loquesea" cuando la persona con la que estás hablando no conoce lo suficiente a la persona referida. Caso contrario, se utiliza el nombre propio, que para algo se le puso.

martes, 9 de noviembre de 2010

Peludo pelado

Hace unos días estaba viendo algo en la tele, no recuerdo qué, y apareció uno de esos actores por los que las chicas mueren (morimos). Armado pero no demasiado, pelo fantástico, sonrisa encantadora, ojos que sonríen aún cuando el actor no lo hace. Perfecto en todos los sentidos físicos. Y claro, como siempre nos pasa cuando vemos de golpe a alguien así, pensé "qué bueno que está!". Pero... pasados los minutos iniciales empecé a notar algo diferente.

El actor en cuestión tenía puesto un jean y nada más. La imagen de publicidad perfecta. Y estaba todo muy lindo hasta que me dí cuenta de qué era lo que me estaba "molestando": el tipo no tenía ni un pelo corporal. Nada. Zero. None. Nitchs.

Y, de repente, me lo imaginé afeitándose el pechio frente al espejo, me imaginé es pechio tan acogedor con pelos empezando a crecer, pinchudos y rasposos, y no me gustó. No me gustó ni un poco. Nada. Zero. None. Nitchs.

Yo no soy de hombres peludos al estilo oso o sweater incorporado, pero tampoco jodamos con depilarnos, muchachos.


Mel Gibson en "Lo que ellas quieren"

lunes, 8 de noviembre de 2010

Delivery boy

Uno de los temas más frecuentes de discusión entre G. y yo tiene una profundidad que les sorprendería: quién baja a recibir el delivery. La eterna discusión tiene sus motivos y, cada vez que pedimos algo, ya nos vamos midiendo como para ver quién será el que tendrá que cambiarse y bajar.

El sábado encontré la solución. Ya había hecho el pedido y él se apuró a decirme:

- ¿Sabés quién NO va a bajar a recibirlo? Yo.
- Ok, amor, no hay problema. ¿Sabés quién NO va a cocinar nunca más? Yo.
- ¡No!
- Y si... si vos no sos capaz de ponerte un jean y unas ojotas y bajar 2 minutos a recibir el pedido, yo no soy capaz de pasarme media hora cocinando todos los días.
- Ok... bajo yo

Y así, queridos míos, solucioné el problema de cuajo.

(Claro que ahora va a leer esto y ALGO va a encontrar para no tener que bajar siempre él ¿Ven? Por eso no está bueno que tu novio lea tu blog)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Palo y a la bolsa

Hace unas semanas recibí un mail en el que me invitaban a formar parte de un programa de radio. Primero pensé "este chico está loco". Después, "puede ser divertido". Finalmente, "y daaaaale".

Finalmente, hoy llegó el día y quiero invitarlos humildemente a que nos escuchen debutar hoy por www.radiozonica.com.ar a las 12:30 de la noche y hasta las 2:30 AM.

¿De qué va el programa? Somos 4 chicos, dos muchachos, Mariano y Darío, y la señorita Minerva y yo. Entre los cuatro vamos a intentar descrifrar los misterios de las relaciones amorosas y nos vamos a divertir un rato compartiendo experiencias, aconsejándolos y riéndonos.

Hoy tenemos un invitado muy especial: Fabio Fusaro, especialista en mujeres. Chicas, afilen sus cuchillos para salir en defensa nuestra. Muchachos, ¿qué puedo decirles? Un tipo que les da la posta (según sus propios criterios).

Además, pueden mandarnos sus emergencias amorosas que juntos intentaremos darles una solución. Manden sus preguntas por medio de Formspring.me

Finalmente, los invito a seguirnos en Twitter: twitter.com/paloybolsa

¡Los espero ahí, escuchándonos esta noche y participando activamente!



Actualización: Chicos, pueden escuchar todo el programa, dividido en secciones, en la web:
www.paloyalabolsaradio.com.ar

jueves, 4 de noviembre de 2010

Barbies digitales

Ayer miraba la revista de Susana y me preguntaba cuál era el sentido del abuso de Photoshop. Todos sabemos que lo que nos muestran las fotos de Su no es la realidad. Sabemos que su cuerpo no tiene esa cinturita, ni esos brazos ni esos tobillos. Entonces ¿tiene sentido que le editen el cuerpo de manera tan zarpada?

Al final, el único sentido que tiene es que la veamos y pensemos "pobre, no puede aceptarse como es, no se banca no tener el cuerpo que supo tener hace unos años, pretende vendernos una imagen que ya no tiene". Porque, justamente, de tan obvia que es la edición, la cuestión termina en chiste.

Entiendo que usen el Photoshop para "mejorar" algunas cosas, emprolijar otras, disimular algunas. Pero, cuando ya es excesivo, el tema me preocupa.

Y olvidándonos de la Su, pasemos a las modelos, actrices y demás que muchas veces son tomadas como una referencia por millones de mujeres que ven esos cuerpos "perfectos" e intentan imitarlos. ¿Qué nos queda contra la tecnología y la perfección artificial? ¿Hasta dónde podemos llegar por intentar tener esos cuerpos, esa piel o esas caras?

Qué se yo... Antes, el modelo de mina perfecta era la Barbie y, eventualmente, crecíamos y entendíamos que era una muñeca con un cuerpo deforme, imposible de conseguir en la vida real y con el cuerpo humano. Tal vez ya sea hora de que hagamos algo para que todos sepamos que esa foto de revista no es más que una Barbie de la era digital.


Supuesta foto de Madonna con y sin Photoshop

martes, 2 de noviembre de 2010

Chascarrillo

Iba en el bondi leyendo un libro que me traía un poco mareada. Decidí dejarlo de lado y empecé a mirar con más atención a lo que pasaba a mi alrededor. El chofer, que ya había dado amplias muestras de comicidad, le decía a una chica que llegó corriendo a la parada "gracias por correr por mi".

El bondi siguió avanzando y empezamos a atravesar esa parte tan linda de Buenos Aires conocida como Once o Eleven para los más Top. Fue en una de esas calles que, mientras esperábamos que el tráfico avanzara, el simpático conductor le dijo a una señora que circulaba por la calle:

- Señora, señora... mire, ahí hay una billetera tirada
- ¿Dónde? ¿Dónde? - preguntó la señora, mientras buscaba por todas partes
- Ahí, señora, debajo de esa caja marrón, ahí... ¿ve?
- ¿Dónde? ¿Dónde? - repetía la señora mientras se agachaba y buscaba
- ¡Era mentira, no hay nada! - le grito el chofer mientras arrancaba

La señora llegó a gritar un "¡Qué estúpido!" mientras todos en el colectivo nos sonreímos por la travesura del señor.

"¡Es que no quería hablar con ella, quería hablar con la del negocio, pero cuando dije ´señora´ se dio vuelta ella y algo tenía que decirle!" fue su breve explicación.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Proceso mental al tomarme un taxi

  1. Antes de subir: este no, este no, este tampoco, ese tiene cara de..., este sí
  2. Ok, dice "radio taxi" pero seguro es trucho y ese cartelito con los datos del dueño... el de la foto no se parece al conductor...
  3. Puso los seguros automáticamente. Mierda. Soy fiambre.
  4. No puso el reloj. Me quiere cagar.
  5. Me da 20 opciones de caminos para ver si sé dónde estoy parada o si me puede pasear.
  6. Ok, acá es cuando se mete por cualquier lado y se sube el tipo que lo está esperando para robarme.
  7. Ese taxi que viene atrás seguro que es su cómplice. Me van a violar.
  8. Ok, estamos llegando. Seguro que ahora me dice que no tiene cambio y me obliga a pagarle de más.
  9. Llegué. Seguro me olvido algo adentro del taxi y ni en pedo lo recupero.
  10. Cuando me bajé: Soy una loca de mierda pero vivo en Bs.As. así que está bien que así sea.

domingo, 31 de octubre de 2010

Ramón estuvo acá

Me hice dos mapas en Google Maps. Uno con los lugares que conocí. Otro con los lugares que quiero conocer. Ambos están incompletos pero con el tiempo iré "perfeccionándolos".

Acá los tienen:

1- Donde estuve:


Ver Yo estuve aqui en un mapa ampliado

2- Donde quiero estar:


Ver Ahí quiero ir en un mapa ampliado

¡Los invito a hacer sus propios mapas y compartirlos! Sirve para pasar un buen rato recordando e imaginando y, lo mejor, es gratis :P

jueves, 28 de octubre de 2010

Nunca me olvides

A la vuelta de mi casa, sobre un muro gigante color crema, alguien le escribió a Romina, con aerosol negro, las siguientes palabras: "Ro, qué hermosa que estás hoy!". No sé quién es Romina, o si realmente se llama así. Tal vez sea Rocío o cualquier otro nombre.

La cuestión es que cada vez que paso por ahí y leo ese mensaje, desde mi costado romántico pienso: "qué amor el tipo... quiso que todos los días, cuando ella saliera de su casa, leyera ese mensaje y pensara 'hoy estoy linda'". Pero hoy pasé por esa cuadra y leí el mensaje y, no sé por qué, lo reinterpreté. O, mejor dicho, lo contextualicé.

Yo crecí rodeada de montañas. Desde mi casa, podías verlas de fondo. Siempre presentes, siempre inmensas, siempre ahí. Un paisaje increíble. Los colores, las formas, la nieve (poca y a veces). Todo es increíble. Sin embargo, no me di cuenta de lo lindas que eran mis montañas hasta que me fui y volví. Me fui y volví unos meses después y dije "la puta madre! crecí rodeada de estas montañas y recién ahora me doy cuenta de lo increíbles que son!".

Imagino que a Romina le pasará lo mismo. El mensaje está ahí, cada vez que ella abre la puerta. Está ahí diciéndole que está linda, hoy, ayer, mañana. Siempre está linda. Y sin embargo, ¿cuán consciente será ella de ese mensaje cada día? Seguramente las primeras veces que vio el mensaje se sintió linda, recibió la "comunicación" correctamente. Pero, una vez acostumbrada, ya el mensaje incorporado a su paisaje urbano, ¿será capaz de recordar que esa mancha negra sobre la pared beige es un mensaje para ella? ¿Tendrá todavía el efecto buscado? Lo dudo.

En la esquina de mi laburo alguien escribió con aerosol negro sobre una pared roja: "Que la sigan chupando". Ese sí que es un mensaje corto y efectivo. Cada vez que lo leo pienso "Si, totalmente, que la chupen! Todos putos!" y sonrío.

martes, 26 de octubre de 2010

5 cosas que no podés esperar de tu novio geek

  1. Que entienda que "quality time" no es arreglar juntos la pc
  2. Que no intente convencerte, una y otra vez, de que Linux es mejor que Windows
  3. Que no ame a Megan Fox con sus remeras geeks tomadas prestadas de su hermano
  4. Que cuando le preguntes algo y no entiendas su respuesta, no te hable como a una tonta, explicándote con aire de suficiencia y con los ejemplos más básicos cómo funciona la cosa
  5. Que no se ponga histérico cada vez que le pedís que te instale la impresora (una vez más)


lunes, 25 de octubre de 2010

Get real

¿Por qué hay gente que se empeña en querer hacerte creer que su vida es perfecta? ¿Cuál es el objetivo? Porque, una vez solos, todas las miserias y tristezas siguen ahí, presentes, por más que el mundo crea (o nosotros creamos) que no existen. Y, contra eso, no hay forma de luchar.

La realidad es tantísimo más fuerte que la fantasía...

jueves, 21 de octubre de 2010

Todos somos Adri y Yael

Todos nos reímos con el video de Adri y Yael, no? Yo no puedo dejar de cantar la letra desde hace tres días, se lo paso a quien quiera escucharlo y hasta mi estado de Facebook dice "Todo comenzó algún tiempo atrás en Hebraica Pilar".




Sin embargo, ¿quién puede tirar la primer piedra? No digo que todos nos hayamos ridiculizado en Cadena (YouTube) Nacional pero seguramente más de uno de nosotros hizo cosas de las que, hoy por hoy, no estaría orgulloso: colgar un pasacalles (puaj); regalarle un osito de peluche a tu novio con un corazón gigante (puaj); hacer un video con música de Montaner de fondo y un collage de fotos pasando en cámara lenta (puaj puaj puaj).

El amor te hace esas cosas. Te deja estaqueado en medio de YouTube.

Yo he escrito los poemas, cartas y posts (je) más melosos que se puedan encontrar. Ustedes ¿qué hicieron?

Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.

Julio Cortazar, Rayuela

miércoles, 20 de octubre de 2010

Cochina

Yo no sé si yo era una cochina o si la gente es demasiado pulcra pero, ahora de grande, vengo a enterarme que la ropa nueva debe lavarse antes de usarse.

Yo me estoy desayunando con esta novedad. ¿Soy una cochina o la gente se va al carajo?

martes, 19 de octubre de 2010

¡Déjenme salir!

Hace unos años me invitaron a una casa en el delta. Era en una isla, totalmente desconectada. La lanchita nos dejaba el sábado y nos buscaba el domingo. No teníamos señal en el celular ni forma de comunicarnos con el "exterior". Yo empecé a sufrir anticipadamente por la posibilidad de que algo nos pasara y no tuviéramos forma de buscar ayuda. Inevitablemente, esa noche me descompuse y terminé abrazada a un inodoro. Profecía auto cumplida, que le dicen.

Unos años más tarde, estaba en el campo de mi viejo. Un campo perdido en medio de las montañas, a 20 minutos de camioneta de cualquier contacto con la humanidad, sin electricidad. Mi viejo tuvo que ir al pueblo una mañana y nos dejó solos, nuevamente sin celular y sin salida posible. Esa mañana experimenté mi primer ataque de pánico. Nuevamente, la profecía auto cumplida.

Cuando era chica no lo sufría, o al menos no era consciente de lo que me pasaba. En algún momento empecé a sentirlo. Es un miedo profundo que te hace temblar las patas. Es un cosquilleo que te recorre el cuerpo y llega a tu cabeza, que trabaja sin cesar imaginando escenarios posibles en los que vos, completamente desamparada, no podés salir al aire libre, no podés alejarte del tumulto de gente, no podés escapar.

La claustrofobia me agarra en los momentos más impensados y con las cosas más estúpidas: zapatos demasiado ajustados, un recital donde todos estamos sentados y no hay tumulto, una fila para algo, un avión, colectivo o auto.

Algo que antes era apenas una molestia, se convierte cada vez más en problema. Intento no usar el subte sola porque hace un año tuve un semi accidente en el que pensé que me moría. Tuve una sensación similar en la marcha de orgullo gay, acompañada de dos amigas. No podía, bajo ningún aspecto, caminar por el medio. Tenía que ir sí o sí al costado. A las 5 cuadras decidí que no podía seguir y me fui.

Descubrí que si leo o si escucho música, puedo ignorar la molestia. Eso hago, entonces, para no dejar de hacer cosas que me gustan, que disfruto o que me son convenientes (porque, seamos honestos, viajar en bondi a las 6 de la tarde nunca es mejor opción que tomarte un subte). Así, aprendí a manejar los miedos a los posibles escenarios. Porque soy consciente de que son miedos por potencialidades y no por realidades.

Aprendí a manejar la respiración para no sentir ese ahogo, esa falta de todo que te hace pensar que te morís, ahí mismo, y que nadie te va a poder ayudar.

Sé que no estoy sola, sé que le pasa a mucha gente. Lástima que no podamos reunirnos todos para compartir las experiencias porque, paradójicamente, nos agarrarían ataques simultáneos de claustrofobia.

lunes, 18 de octubre de 2010

Deal breakers

¿Qué es un deal breaker? Es algo que no podemos ni queremos tolerar en la persona que tenemos al lado. Son cosas que hacen que una relación, generalmente nueva, se rompa. Son aquellas características de la otra persona que hacen que uno decida cortarla, abandonar el barco, tirar todo por la borda, tirar la chancleta, bajar los brazos y todas las frases o analogías que se les puedan ocurrir. Liz Lemon (Tina Fey) nos presentó este maravilloso concepto en 30 Rock:


Los míos, entre otros, son:

- Que escriba con (demasiados) errores de ortografía
- Que no le guste ver películas/series/TV
- Que su idea de un fin de semana copado sea hacer todos los deportes habidos y por haber
- Que no le guste leer
- Que sea misógino / Que crea que las mujeres estamos para servir a los hombres /Machismos
- Que sea avaro, rata, tacaño, codito.
- Que no sea ambicioso (en el buen sentido de la palabra)

Y los suyos, ¿cuáles son? ¿Por qué razón dejarían de salir con alguien o, por lo menos, no lo considerarían "apto" para una relación un poco más seria?

miércoles, 13 de octubre de 2010

Cosas que te pasan cuando vivís sola

Siempre te dicen que algo típico que te pasa cuando vivís solo es dejarte las llaves del lado de adentro y vos, como boludo, del lado de afuera. Debo decirles que a mi nunca me pasó, aunque fue durante mucho tiempo uno de mis más grandes miedos.

Sin embargo, y tal vez en mi afán de ser original, sí me pasó eso de dejar las llaves del otro lado pero, en mi caso, del lado de afuera, durante toda la noche y yo irme a dormir, como si no estuviera poniendo en riesgo mi vida al darle acceso potencial a cualquiera que se le ocurriera pasar por mi piso, por mi puerta, mirar la llave y decidir entrar.

Tan colgada estaba que no me di cuenta del descuido hasta que mi ex encargado, un señor muy particular, me golpeó muy enojado la puerta al grito de "nenaaaaaa, nenaaaaaaaaaaaa, hay que tener cuidado, nenaaaaaaa". Ese día sentí que, a pesar de mis ventilargos y mi pseudo independencia, todavía era, justamente, una "nena".

sábado, 9 de octubre de 2010

Love story

Mientras miro Notting Hill me doy cuenta de que cuanto más grandes somos, menos nos creemos las películas románticas y sus finales felices.

viernes, 8 de octubre de 2010

La prueba

Fuentes confiables de información me comunican que, entre los hombres, existiría una práctica más que eficiente para comprobar (o no) la supuesta infidelidad de una mujer y se titularía "la prueba de la bañera".

Debo decir que es la primera vez que escucho al respecto y dudo realmente de la eficiencia de la misma. Por favor, confirmar, negar o informar cualquier dato que pueda tenerse al respecto.

Se agradece.

jueves, 7 de octubre de 2010

No digas si, di chiiii

Todos sabemos lo que pasa en una pareja cuando hay intimidad. No, no estoy hablando de la chanchada. Estoy hablando de los códigos en común. Hablo de esas cosas que uno hace únicamente con su novio/a porque, de hacerlas en sociedad, sería tildado de, básicamente, tarado.

Ejemplos hay miles: hablar como bebitos (cosa espantosa de observar desde afuera), decirse apodos mutuos, tirarse besos al aire por doquier, pelear hasta la muerte por quién quiere más al otro. Y está perfecto. Son esas cosas que hacen a la complicidad, a reírse con nuestro peoresnada.

Sin embargo, hay que tener cuidado. Cuidado de que esas costumbres no escapen de la esfera íntima y, de repente, nos encontremos diciéndole "amor" a nuestro jefe, mandándonos un "chiiiii" cuando alguien nos pregunta algo o, la peor de todas, tirándole un beso al aire a un compañero de laburo, simplemente como un acto reflejo del cruce de miradas, y que éste se te quede mirando extrañado mientras piensa "¿esta mina me tira onda o a mi me parece?".

miércoles, 6 de octubre de 2010

No te enamores, nono

¿Qué hay de la gente esa que anda por la vida diciéndole a cualquiera que se le ponga en frente "no te enamores"? Te lo dicen como te estuvieran haciendo un favor al advertirte, como si fuera imposible que no te enamoraras. Como si, eventualmente, fueras a caer rendido a sus pies tal como su historial de conquistas lo demuestra.

¡Ridículos! Como si una tuviera la capacidad de elegir, racionalmente, de quién enamorarse y de quién no. Y por más que me digan que el cerebro hace cálculos de ganancias y pérdidas antes de caer rendido a los pies de alguien, yo no me la creo.

No me vengan con pelotudeces. ¿Elegir de quién enamorarnos? ¿Decidir que no te vas a enamorar de tal porque no te conviene? Por Dios...

martes, 5 de octubre de 2010

Meet me halfway

De vez en cuando nos olvidamos de aquello que sabemos. Por ejemplo, yo me olvido todos los días de que mi pelo suele rebelarse y que, si no le doy con el secador, aparecen los rulos más horribles que alguna vez hayan existido. También me olvido de hacer la cama todos los días, pero ese es otro tema.

La información que tenemos incorporada tendemos a dejarla de lado para poder pensar en otras cosas. Suele pasar que, de repente, no te acordás en qué momento abriste la puerta de tu casa y saliste a la calle. Todo el proceso de abrir puerta-cerrar puerta-poner llave-tomar ascensor lo hacemos automáticamente, casi por inercia. Es un proceso que tenemos aprendido y no necesitamos pensar al realizar.

Algo así me pasa con la diferencia de edad que tenemos G. y yo. Él tiene 5 años menos pero la realidad es que, en el día a día, no lo noto. No tenemos grandes diferencias en cuanto a nuestra forma de ver la vida, no tenemos problemas para manejarnos con la rutina. Lo hacemos sin que se note la diferencia. Todavía no decidí si él es muy maduro o yo muy pendeja pero, sea por lo que sea, podemos convivir con la diferencia de edad sin notarlo.

Hasta acá todo muy lindo ¿verdad? Si. Hasta que, de repente, te cae la ficha.

Ayer, después de "discutir" con él por cómo se decía ósmosis (él lo pronunciaba osmosis y yo ósmosis) y luego de que me diera la razón, se dio el siguiente diálogo:

- Amor, nunca te olvides de algo: yo tengo 31 años, vos tenés 27. De algo me sirven los años de más
- Yo no tengo 27, tengo 26...
- No, tenés 27
- No, tengo 26

En ese momento, casi como si una luz hubiese descendido del cielo, entendí todo. ¡Claro que todavía no va a querer hijos! ¿Cómo podría? Yo, a los 26, ni soñaba con tener hijos. No tenía, aún, la necesidad. A los 31... claro, ya es otra cosa.

Entonces, empecé a plantearme cómo resolver este tema. Es algo que venimos conversando hace rato. A los 31 existen ciertas necesidades, ciertas ganas que a los 26 ni por asomo. Y si, yo elegí estar con él, lo elegí con diferencia de edad incluida. Pero... él también eligió estar con alguien 5 años más grande, ¿no?

La solución que encontramos en su momento fue establecer un plazo. Él propuso 5 años y yo dije 3. Después de cálculos y más cálculos, todavía no llegamos al número exacto. Es que depende de a partir de cuándo lo cuentes y depende de si los 9 meses de embarazo cuentan o no. Claro que para él no cuentan y para mi sí cuentan.

Pero ayer me di cuenta de algo más. A los 27 años se da un cambio de vida. Conozco a varios que sufrieron alguna especie de crisis (no necesariamente de connotaciones negativas) y fue un clic. Yo misma, a los 27, cambié mi vida radicalmente.

Entonces decidí que puedo esperar. Esperar a que cumpla sus 27 años y viva su crisis de cambio de vida, mientras eso no implique dejarme por una mina 10 años más joven, claro está. Puedo esperar a que cumpla 27 años y le surjan, así como misteriosamente, las ganas de ser padre, las ganas de casarse, las ganas de mudarnos a una casa más cómoda.

Puedo esperar. Total, hace dos años que estamos juntos y en un mes cumple 27. ¿Cuánto me puede costar esperar ese mes?

lunes, 4 de octubre de 2010

Dale, puteame

Pensé en escribir un post pero me di cuenta de que antes de hacerlo, tenía que sincerarme. Tenía que, de una vez por todas, contarles lo que me pasó, lo que sentí y contra lo que lucho.

Entre aquellas cosas que evitan que yo sea 100% auténtica está el hecho de que ahora mi blog es leído por mucha gente que me conoce. Antes sólo algunos conocían mi blog y, de esos, algunos, apenas dos o tres, entraban regularmente y/o me hacían comentarios al respecto.

Ahora son varios los que leen. Varios los que leen y comentan. Varios los que leen y después me hacen comentarios en persona sobre lo que leyeron acá. Y eso, lamentablemente, me condiciona. O, mejor dicho, me condicionaba hasta el miércoles pasado (o jueves o viernes, estas cosas nunca tienen una fecha específica). Porque, la verdad, decidí que esto no podía seguir así. No tiene sentido escribir acá si no puedo decir lo que realmente tengo ganas de decir o si escribo con miedo o refrenando lo que siento.

Obviamente, esto traerá consecuencias pero, como dijo alguien por ahí, somos adultos y tenemos la capacidad de enfrentar lo que devenga de nuestras decisiones.

Por otro lado, me pasó que me asusté. De repente sentí que tenía que postear seguido, que tenía que escribir algo interesante, que tenía que mantener vivo el blog porque era una oportunidad, materia prima, una cosa de la que podían salir otras cosas. Yo sé que hay blogs que reciben miles y miles de visitas por día pero yo nunca había superado las 600/700. Y de repente, un día, dos días, tres días tuve más de 1000, 1500, 2000. Y si, es como todo. Eso hizo que quisiera mantenerlos, que no se fueran, que encontraran algo copado que los hiciera quedarse, o volver.

Boluda. Soy una boluda. Porque al final, por querer hacer algo copado, por querer aprovechar oportunidades, terminé cagándola. No es que lo que haya posteado en este último tiempo no sea mío. Pero esta presión auto impuesta, este miedo a "perder oportunidades" me hizo creer que realmente las oportunidades estaban ahí. Y la verdad, chicos, es que las oportunidades no están ahí, están acá, adentro mío.

Yo antes era de esas personas que se quejan de la vida y todas sus cagadas. Creía que tenía mala suerte, que a mi nunca se me daban las cosas buenas, que todas las desgracias me pasaban a mi.

Un día me dí cuenta de que en realidad la vida no le pasa a uno sino que es uno el que tiene que pasarle a la vida. Y las oportunidades siempre están. Están adentro tuyo, adentro mío. Porque si de alguien depende que las cosas se den es de uno mismo.

Sentarme en la vereda a tomar mate viendo la vida pasar no es una opción hoy por hoy.

Y eso, nada más. Pueden putearme, pueden retarme, pueden decirme lo que quieran. Ya entendí y voy a intentar no hacerlo más. Me quedo con mis visitas de antes, los que venían leyendo hace rato. Me quedo con los que, a pesar de no conocerme, me conocen. Me quedo con sus mails, que me hacen reir y que me hacen pensar que es de no creer que alguien le mande un mail a alguien para decirle cosas tan lindas como las que ustedes me dicen cada vez que me escriben. Me quedo con los que están acá porque realmente les interesa y les divierte o les sirve de algo.

Y si, pueden pensar que este post está de más, que no vale la pena o que no es necesario. Y saben qué? No me importa. Es mi blog y escribo lo que quiero!

TTPP!!!

viernes, 1 de octubre de 2010

Derrotero de un depto en microcentro

Cuando todavía vivís con tus viejos, la posibilidad de irte a vivir sola y tener tu propia casita suena como el paraíso. Pensás que todo lo que necesitás para ser feliz se materializará en ese monoambiente que apenas podrás pagar pero que te traerá toda la paz.

El día que decidí irme a vivir sola empecé a ahorrar todo lo que pude para comprarme, mínimo, una heladera. No es que haya tenido que salir a buscar departamentos. Casi como un anillo caído del cielo justo en mi dedo, me ofrecieron este departamento que supo ser de 1 ambiente, ahora convertido en dos. Chiquito, con baño, cocina "integrada" (lo que significa que se te llena todo de humo cada vez que hacés un bife), un cuartito mínimo y un lugar de estar. No estaba vacío: venía con una cama de plaza y media y un futón que los dueños anteriores, mi primo y su mujer, no habían querido llevar a Brasil cuando se mudaron. Además, un aire acondicionado, el primero de mi vida, que también había quedado puesto.

El precio más que especial que me hicieron fue lo que permitió que pudiera irme a vivir a este departamento con un sueldo de, apenas, $1200 pesos. No me pregunten cómo pero durante un año viví con menos de $10 pesos por día (más $70 que mi hermano me regalaba en tickets para el supermercado). Tuve momentos de endeudarme un poco, tuve épocas en las que apenas me alcanzaba para ir a trabajar y volver, tuve semanas de comer con $3,5. Después, cambié de trabajo y mi sueldo mejoró un poco. Finalmente, me puse de novia y con al tiempo, junto con mi sueldo mejorado, se incorporó un ingreso a la nueva formada familia, y pude (pudimos) vivir mejor.

Nada de esto importaba, igualmente. Yo era feliz. Era feliz aunque no pudiera comprarme unas botas nuevas, aunque no pudiera salir todos los fines de semana, aunque tuviera que decir que no a la mayoría de los programas a los que era invitada. Yo era feliz. Tenía mi casa, con sus paredes de colores, una roja y la otra verde. Tenía mi camita, tenía mi futón destrozado, tenía el aire acondicionado que chorreaba.

Después, tuve una semana en la que el agua decidió no circular por mi depto. Al tiempo, un buen día, me quedé sin luz y durante dos meses viví así, a oscuras. Luego, el gas decidió ser protagonista de la historia y decidió abandonarnos (porque ya eramos dos) por más de tres meses. Claro que desde siempre tuve a mis mejores amigos acompañándome en todas estas situaciones: los murciélagos que decidieron que mi casita también les quedaba perfecta a ellos. Además, tuve la mala suerte de que justo cuando yo me mudé, decidieron empezar con los arreglos de todo el edificio, lo que significó un gran incremento en las expensas durante los próximos años.

La cosa es que la fantasía de tu casa y tu lugar se mancha de vez en cuando. Yo lo sabía. Sabía que no iba a ser todo perfecto. Pero, estadísticamente hablando, ¿cuántas posibilidades hay de que en menos de tres años un mismo departamento pase por todas estas cuestiones? Porque, además, no les conté que este año la administración decidió que prender la caldera era demasiado caro y pasé meses congelada. No sólo porque no tuviéramos la calefacción central sino, además, porque el depto quedó sensible después del tema de la electricidad y cualquier caloventor común hacía que saltara la térmica. Un día, incluso, llegué a casa y me lo encontré a G. sentado en la computadora con la campera puesta. ¡Hacía más frío adentro de la casa que afuera! Ese día decidí comprar la Ecosol, una placa de cerámica que, supuestamente, iba a solucionar todos mis problemas. Recién a las dos semanas empezamos a notar el cambio, pero durante esos primeros 14 días, juré que, una vez más, me habían cagado (la historia de la calefacción este año es eterna y está rodeada de compras fallidas, pero otro día se las contaré).

Mis paredes de colores siguen estando. Mi casita sigue siendo mía. Con el tiempo, fui incorporando más cosas mías y menos cosas prestadas. Ahora tenemos una tele copada, una cama grande, varios electrodomésticos (plancha incluida), toallas, sábanas y todo lo necesario para cocinar. Me compré el lavarropas, lo que me hizo feliz, y ya terminé de pagarlo.

Porque ese fue otro tema: la ropa. Al principio, iba una vez por semana a lo de mis viejos con el bolso cargado de ropa. Lavaba y volvía con la ropa mojada para colgarla en el tender que se desplegaba en el baño. Luego, decidí que era más práctico llevar todo al Laverrap y grande fue mi susto cuando pensé que estaba engordando demasiado rápido, aunque la calma llegó cuando me di cuenta de que, en realidad, era el maldito Laverrap el que me achicaba la ropa con el secador.

Como sea, vivir sola (y después acompañada) está bueno. Es un aprendizaje continuo, implica un sacrificio y esfuerzo grandes y una fuerza de voluntad importante. Pero está bueno.

Sin embargo, hay que estar preparado. Preparado para tener que pensar qué cocinar todos los días. Preparado para hacerte cargo de lo necesario cuando se rompe todo. Preparado para espantar murciélagos cuando se meten en tu casa. Preparado para despertarte hecho un nudo porque te quedaste dormido viendo tele en el sillón y no estaba tu vieja para avisarte que te pasaras a tu cama.

Vivir solo es mucho más que vivir solo. Es vivir acompañado de uno mismo y aprender a convivir con eso. Es bancarte que, cuando estás enfermo, nadie más que vos puede salir a buscar los remedios. Vivir solo implica hacerte cargo de tu vida al 100%.

Algunos lo hacen cuando son muy chicos. Otros lo hacemos a una edad más avanzada. Yo tenía 27 años cuando finalmente me fui de casa. No lo hice por necesidad ni por presión. Lo hice por gusto. Cuando todos me decían que aproveche para tirarme el sueldo encima, yo decidí que era mejor alquilar. Y fui feliz, muy feliz. Mi casita de San Martín siempre va a ser muy simbólica para mi.

No sé si algún día, espero que si, me mudaré. Ya tengo ganas de estar más cómoda. Tengo ganas de un balcón y de macetas con flores, aunque sé que se me morirían en cuestión de días. Pero tengo ganas. G. no quiere saber nada. Seguimos pagando precio preferencial y, con toda la lógica, prefiere ahorrar para, el día de mañana, comprarnos algo. Yo lo veo como algo tan imposible (eso de salir con el cartel de Dueños en la publicidad) que prefiero pagar más caro por una calidad de vida mejor.

Sea como sea, y por el tiempo que me quede por vivir, "siempre tendremos San Martín".