Cuando estás de novia o en pareja con alguien, inevitablemente empieza un continuo circular de cosas que van y vienen de tu casa a la del otro y del otro a la tuya.
Al principio son cosas chiquitas, como un CD, o un libro. Con el tiempo empiezan a ser cada vez más grandes, como un reproductor de DVD.
Si, señores. Cuando apenas algunos tenían reproductor de DVD, con I. compramos uno a medias, traído
del Paraguay, a un precio imposible de rechazar. El arreglo inicial fue: una semana en tu casa, una semana en la mía. Casi como un hijo con custodia compartida, el DVD iba y venía de una casa a la otra, en medio de peleas principalmente provocadas por nuestras (SU) familia (es que su mamita quería ver películas y no tenía dónde!).
Creo que todo hubiera funcionado bien si no fuera porque un día, entre tantas idas y vueltas, él olvidó sacar el DVD que estaba adentro del reproductor y lo mandó a mi casa sin revisarlo. Grande mi sorpresa cuando enchufo el apartejo, lo prendo y encuentro adentro un DVD que no tenía nada escrito.
"Y esto?", pensé. Después de tantos años de relación, encontrar un DVD virgen y no saber qué tenía adentro era casi como encontrar un libro que no sabíamos que el otro tenía, o una remera que nunca le habíamos visto puesta.
La curiosidad mató al gato, y decidí darle play. En un segundo, imágenes que nunca se borrarán de mi mente se reprodujeron en el televisor de 21 pulgadas de mis viejos. Penes y vaginas por todos lados, gemidos, música a tono y el darme cuenta de que lo último que I. había visto en el DVD no había sido esa película que vimos juntos sino una porno barata con la que, seguramente, se había hecho una gran paja.
El problema no era la pornografía en sí. Digo, vamos! Todas sabemos que nuestros chicos miran pornografía en Internet. Es al pedo negarlo o incluso tomarlo como algo malo. Pero se puede ser taaaaan pajero de bajar la película, grabarla en DVD, y olvidártela puesta en el reproductor que compartís con tu novia??? No te alcanza con lo que podés ver en la PC, acostado también desde tu cama? O acaso era una candidata al Oscar de las porno, una de esas películas que "hay que tener"???
Después de putearlo un rato por las posibles consecuencias de olvidar el DVD (por ejemplo, que mi vieja lo viera, y andá a explicarle que el novio de tu hija ve pornografía barata) decidí que el castigo tenía que ser fuerte y terminante: Me quedé con el DVD, y nunca más lo vió.
El problema es ahora, porque no sé dónde está, ni sé quién puede llegar a verlo. Y me acordé de esta historia porque mi viejo el otro día me hizo la gamba y se quedó en casa cuando vino el electricista (yo estaba en el trabajo) y cuando se iba, me llamó y me dijo: "Me llevo un montón de DVDs que encontré acá!!!".