jueves 12 de noviembre de 2009

Cazador cazado

Dicen que el hombre es cazador por excelencia. Que tiene el alma de nuestros antepasados cavernícolas metido muy adentro y que está en su naturaleza el salir a la busca de...
Dicen que es esa esencia la que determina que la mujer debe ser objeto de deseo para que el hombre no pierda interés. Objeto de deseo en un sentido amplio: yo, hombre, quiero algo de vos, mujer, y voy a luchar hasta conseguirlo.
Y por más que a nosotras, las mujeres post modernas, no nos guste reconocerlo, la realidad nos termina demostrando que el cazador cazado es algo que existe, está y se nos presenta en múltiples casos.
Y al final, el cazado es casado, y la presa no es más que una mujer astuta que supo engañar a su victimario, transformándolo en su propio objeto de deseo, mucho más sutilmente.

17 dijeron después...:

Lemonchelo 12 de noviembre de 2009 09:52  

Cazadores, cazados... por eso me gusta tanto el juego de espias.

:)

Abrazo, L

Jerry 12 de noviembre de 2009 10:21  

No confundir cazador cazado con cazador casado.

Pau 12 de noviembre de 2009 10:23  

Justamente, Jerry, el uso de las dos palabras fue a propósito...

Pedro 12 de noviembre de 2009 10:39  

YO me pegue una perdida.... pero bueno... si vos lo decis yo te creo proqe sos vos sabelo

Lucas.- 12 de noviembre de 2009 10:48  

escencia??? marche un dictionario =)

El Errante 12 de noviembre de 2009 10:52  

Qué buen tema! Hace poco, si se me permite el chivo, escribí algo sobre eso acá: http://errantesquimeras.blogspot.com/2009/11/sade.html

Pau 12 de noviembre de 2009 10:53  

Lucas, corregido. Gracias :)
(siempre tuve la confusión, no sé por qué)

Zeb 12 de noviembre de 2009 11:31  

Ojo...mirá que las mujeres también tienen su objeto de deseo en el hombre eh.

Lo bueno es cuando ambos encuentran en el otro ese objeto de deseo...sino, creeme que nadie caza a nadie, y nadie casa a nadie.

Liz 12 de noviembre de 2009 11:32  

Si es todo verdad. las mujeres son cazadoras tambien pero mas astutas!!!

Saludos

Luis 12 de noviembre de 2009 14:03  

Nosotros creemos que las conquistamos, pero en realidad, ustedes nos seducen antes. Y solo por eso nos acercamos. Pero típico nuestro, necesitamos creer que están con nosotros por merito propio, como una presa que no resistió a nuestra casería. Y nada que ver.

Nosotros “debemos” tener esa imagen de duros, fríos, seductores por naturaleza, mujeriegos, de “no nos importa si no nos da bola”, de pocas palabras románticas y demás. Pero todos sabemos que nosotros morimos por ustedes, y al instante de entrar en confianza, nos entregamos completamente, pueden hacernos lo que quieran, porque en paz ya descansamos. Vivimos gracias a ustedes y por ustedes. Musas.

Ustedes deciden quienes las pueden ver y cuando. Ustedes son las que crean las situaciones “casuales de encuentros inesperados”. Ustedes crean el clima de seducción. Y lo mejor de todo, nos hacen creer que nosotros las conquistamos. Gracias! Porque sin esa ayuda quedaríamos muy ridículos haciéndonos los “galanes”.

Lady 12 de noviembre de 2009 14:11  

La astucia, la sutileza y la paciencia son armas esenciales de cualquier cazador, ni que hablar de una buena cazadora ;)

Pazcual 12 de noviembre de 2009 14:40  

a ver como me sale a mí eso...

Saludos,

Paz

Napoleón,  12 de noviembre de 2009 19:04  

Digo yo... no será que el cazado/casado se deja cazar porque necesita vacaciones de la cacería??

Obviamente, nos dejamos cazar por la que nos demostró que nos quiere cazar, y entonces se deja "seducir" (como dijo dijo Luis arriba) para que nosotros nos quedemos contentos.

En definitiva, si cazador y cazadora se dejan seducir por el otro. Por qué no nos dejamos de joder y la hacemos mas fácil?????

Besos

Cami. 12 de noviembre de 2009 20:46  

"la presa no es mas que una mujer astuta que supo engañar a su victimario"
sabe que me encanto. un abrazo...

la doctora yvonne 12 de noviembre de 2009 22:32  

Pero, ¿qué es eso de "cazador" y "cazado"? Creo yo que son puras pamplinas, leyendas urbanas y rurales.
Todos, hombres y mujeres, nos desvanecemos los sesos y nos rompemos el alma para sentirnos menos solos, para tener intimidad con otro, cercanía y ubicarnos lejos de la locura que provoca la soledad.

Jared 12 de noviembre de 2009 23:33  

en el mismo momento que la presa es herida, muere el cazador.

[ D a n i e l a ] 12 de noviembre de 2009 23:55  

Hay cazadores y cazadoras también...
Hay mujeres que traen el espíritu cazador en el alma.

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