sábado, 14 de junio de 2008

Pequeña historia de desamor

Fueron juntos a la facultad. Durante 5 años compartieron horas de estudio, horas de cursada, horas de mates y breaks. Él la miró siempre con ganas, ella nunca se dio cuenta.
Y llegó el final de 5to año, y los huevos y la harina, y el ketchup que ambos recibieron juntos por parte de sus amigos (a esta altura ya en común).

Y llegaron los trabajos, primero separados, después juntos. Él se convirtió en su jefe de un día para el otro, y ella vió en él el poder que, quizás, ella nunca podría conseguir.
Y una tarde, en un pasillo de la oficina, los cuerpos se rozaron quizás por un segundo más de lo debido, y ella sintió que desde adentro sonaban las alarmas. Con la libido elevada, confusa, y un poco mareada, corrió a su escritorio y escribió un mail que nunca mandó.

Un día él la esperó en la puerta de su casa. Estuvo horas esperando hasta que ella volvió de su noche con amigas. Durante la espera, él repasó mentalmente todo lo que iba a decirle. Especuló con sus respuestas, y con robarle un beso en cuanto pudiera.

Y finalmente, llegó. Ella estaba borracha, él no. Se miraron dos segundos, y ella le dijo:

- Que hacés acá?
- Nada, te olvidaste el celular en la oficina y pasaba por acá, y te lo traje.

Ella agarró el celular, abrió la puerta de su edificio y entró, manteniendo por un momento la puerta abierta, invitándolo a entrar.
Él la miró, parado abajo de los escalones, y le dijo:

- Nos vemos el lunes en la oficina. No te olvides de mandar el mail que te pedí.

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