martes, 24 de junio de 2008

Martes de Agustín: El after-match

Me desperté ese domingo y en mi celular tenía un mensaje de Agustín: "La pasé muy bien anoche. Ojalá pudiéramos repetir". Él ya estaba viajando de vuelta a su pueblo (que queda a unos km de CC).

Algo no me cerraba. No se suponía que él me mandara un mensaje reafirmando la noche anterior. Ahora era cuando él desaparecía sin palabras y yo podía volver a Bs.As. y seguir llorando por I. Pero no... él me mandó ese mensaje. Y yo no supe qué se suponía que yo tenía que hacer. Ignorarlo? "Play it cool"? Que difícil esto de ser soltera! (y no iba ni una semana!)

Y le contesté, (yo también la pasé muy bien). Y me contestó (suena loco si te digo que te extraño?). Y volví a contestarle (tan loco como si te digo que yo también?). CHAN! Esto iba demasiado rápido. Y me acordé... En medio de sus preguntas sobre I. la noche anterior, él me contó que no estaba de novio, pero que tenía algo con una chica. Que esa chica vivía en el mismo pueblo que él. Y que ahora estaban en una especie de "corte" porque él... él quería casarse, y ella no. O algo así.

Yo no soy una mina muy cuidadosa en cuanto a frases directas y, probablemente, poco políticamente correctas. Entonces le mandé un "Supongo que estás borrando todos los mensajes... no vaya a ser que los vea tu novia". Mi humor irónico no es fácil de entender. Y ahí fue cuando no contestó más.

Esa noche me subí al bondi que me trajo de vuelta a Bs.As. y a la realidad (Despertate Pau!!!) y mientras salía de CC le mandé un mensaje a Agustín; un mensaje que pretendió ser un cierre. "No sé que va a pasar de acá en más, pero quiero que sepas que este fin de semana no me lo olvido nunca más en mi vida". No contestó.

Al dia siguiente le mandé un mail. No contestó. Y al otro día lo llamé (si, suelo ser obsesiva cuando algo me interesa).

"Pau... vos sabés como son las cosas. Esto era una cuenta pendiente. Pero nada más que eso. Vivimos lejos, y cada uno tiene su vida."

Era todo lo que quería escuchar. No pidan que explique la contradicción entre su comportamiento del domingo y el del martes, porque realmente no tengo explicaciones para eso. Solo sé que apenas corté el teléfono, I. estaba de nuevo en mi cabeza, al 150%. Y empezaron mis cuatro meses de negociaciones conmigo misma para dejar ir a I. y volver a hacer una vida normal.

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