Martes de Agustín: Dos días en la vida

No voy a contarles de nuevo todo lo que pasó con I. Pero, como bien dice Mirta, el público se renueva (?) así que lo resumo en: nos casamos! yupi! no tan yupi! no te quiero! no nos casamos nada!

Cuestión que estaba yo llorando, tres días después del corte con I. (que fué un lunes) y en medio de ese miércoles de miércoles (nunca mejor dicho), se conecta Agustín al MSN.

- Felicitaciones! Te casás!
- Gracias, pero no tanto... No me caso nada.
- Me imagino que no debés estar pasando un buen momento, pero quiero decirte que en el fondo me alegro. Cuando me llegó tu mail me enojé, mucho, con vos.
- ...
- Si. Pau, venite el fin de semana a CC. Lo único que quiero es alejarme del mundo y hablar por horas con vos. Te va a hacer bien. Y nos debemos una charla. Somos una cuenta pendiente.
- Vos estás loco? Cómo me voy a ir a verte? Hace tres días que corté con I.!
- Vení, hablemos, por favor!
- No... no puedo.
- Por favor, vení. Pensalo. Y cuando lo decidas, me avisás.

Y llamé a mis amigas, y les dije: "Qué hago??????" Necesitaba que alguien más pensara por mi, que tomara las decisiones por mi, que me liberara a mi de mi propio pensamiento. Mi cabeza era un quilombo. Yo lloraba por I. y me reía por lo de Agustín. Justo ahora tenía que pasar??

Mis amigas empezaron con el discurso persuasivo:

"Pau, es lo mejor que te puede pasar. Andá, olvidate de todo, distraete"
"Y si las cosas salen bien?? Es una historia de película"
"Tu vida se dió vuelta en una semana. Es increíble!"
"Pau, andá y garchátelo, y listo. Disfrutá un rato, y sacate a I. de tu cabeza"

Y nada, yo que soy tan difícil, el jueves a la tarde estaba en Retiro, sacando pasaje ida y vuelta a CC para el fin de semana.

"Ok, voy..."
"Te espero"

El viernes fui con mi bolsito a Retiro, sin saber a dónde iba, sin saber lo que me esperaba. Tenía miedo. Nunca había estado con nadie que no fuera I. No sabía si quería estar con alguien que no fuera I. Sólo habían pasado cuatro días! Era una locura lo que estaba haciendo.

Y estaba esperando que saliera el bondi, cuando decidí mandarle un mensaje a I.:
- Cómo estás?
- Bien, vos?
- Bien??? No me podés decir bien.
- Y que querés que te diga?
- Yo no puedo creer que vos seas tan frío, que todo te importe tan poco. (y bla bla bla)

Por primera vez en mi vida casi pierdo un colectivo. El tipo del megáfono me miró con cara enojada cuando corrí hasta el colectivo que me estaba esperando a mi para salir.
Todavía tengo la imágen grabada en mi cabeza: Yo, arriba de ese colectivo, cagada hasta las patas, llorando por I., pensando en la locura de lo que estaba haciendo.

Pero... perdido por perdido, en algún momento del viaje cerré mis ojos y me dormí, y cuando me desperté estaba en CC, más cerca de Agustín y alejada del infierno que era, para mi, en ese momento, Buenos Aires con I.

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