martes, 6 de mayo de 2008

Martes de Agustín: Conociendote

La primera vez que cruzamos miradas fue en un verano, creo que del 92. Yo estaba de visita en mi ciudad natal, donde él vivía. Estábamos en pleno carnaval, y salimos en el auto cargadas de bombitas de agua, dispuestas a asesinar a bombazos a cualquiera que se cruzara en nuestro camino.

De golpe, íbamos por la esquina del correo, cuando por una ventanilla abierta entró, cual misil, una bombita que fue a parar justo en mis piernas, dejándome una marca roja por varios días.

Con furia, ya que no se supone que los bombazos los recibamos los del auto, sino los pobres inocentes que caminan por la calle a plena siesta, miré hacia el origen del misil.

Y ahí estaba él, Agustín, con su amigo Gonzalo. Y en ese instante me enamoré. Me enamoré como uno se enamora a los 14 años. Él era castaño, quemado por el sol, y tenía unos ojos verdes penetrantes que se clavaron en los míos, marrones y comunes.

Durante ese verano, nos dedicamos a "hacernos amigos". Difícil cuando una ya está enamorada, no? Y claro, él, siendo tan lindo como era, y sabiéndose tan lindo como se sabía, ni se dignó a darme un cachito de cabida. Y fuimos amigos.

Fuimos amigos hasta el final del verano, cuando volví a mi ciudad, y durante un tiempo no supe más de él.

(No se pierda el próximo capítulo, martes que viene, misma hora mismo lugar) (?)

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