miércoles, 21 de agosto de 2013

La mirada de los otros

Sé que está mal pero no puedo evitarlo. Cada vez que estoy al lado de alguien escribiendo en su teléfono en un medio de transporte público, mi mirada se va y se va y se va hacia lo que esté escribiendo esta persona.

La mayoría de las veces no dicen nada. "Ya llego", "Ok", "Qué comemos hoy?". Pero otra veces veo magia, o mejor dicho, el trasfondo de la ¿magia?

Hoy iba en el 93 y una chica, dentro de su Facebook, respondía un comentario:

- Increíble el color de tus ojos - le decía quien le comentaba
- jajaja gracias (es el flash que los hace más claros) - escribió como respuesta aunque, antes de publicar, decidió hacer una corrección (o cambio). Finalmente, el diálogo quedó así:

- Increíble el color de tus ojos
- jajaja gracias

En el acto de borrar el resto del comentario, se fueron la honestidad, la modestia y el rechazo al histeriqueo.

lunes, 19 de agosto de 2013

Barcelona 92













Parece que es Casa Batllo, pero me dio fiaca volver a armar las fotitos :)

Divina Madrid

Esta vez fui más pro y las escribí encima con la ayuda de la app de A beautiful mess y Rhonna. 











miércoles, 7 de agosto de 2013

Las monjas

"Los colegios de monjas tienen mala reputación" fue la frase que se me vino a la cabeza mientras me bañaba. No sé por qué empecé a pensar en esto, pero de alguna forma terminé recordando mis años de secundario en un colegio exclusivamente femenino y de monjas.

Tienen mala reputación y nunca entendí muy bien por qué. Será porque, en mi caso, no asocio a las monjas a una época terrible, ni tengo un recuerdo de ellas negativo. Tal vez mi colegio "de monjas" haya sido la excepción. Tal vez ya no lo sea.

Fui al Sagrado Corazón, colegio manejado por monjas, desde primer grado de la primaria. Llegar a la secundaria era sinónimo de aulas en el primer piso, de horario diferente de ingreso y egreso, y de nuevas monjas dirigiendo.

Mis monjas, las de aquel entonces, no nos pegaban con reglas, ni nos hacían arrodillar sobre maíz seco, ni nada de todo eso que se comenta. Eran monjas buenas.

Nuestra directora, viéndolo en retrospectiva, no debería tener más de 35 o 36 años en aquel entonces. Se llamaba Viviana y tenía una hermana melliza (no recuerdo si gemela) que también era monja, pero no estaba en mi colegio. Viviana era linda, no muy alta, y nos trataba siempre bien. Le gustaba dibujar en el Paint de Windows (corrían los principios de los 90´) y hacía cosas muy buenas. Una vez me mostró un dibujo que hizo de El Principito. Yo ahí descubrí que el Paint servía para algo más que garabatos.

Viviana venía a veces al curso, no sé si para controlar o para chusmear con las profesoras. Acá quiero aclarar que  la exclusividad femenina no se limitaba a las alumnas. En el colegio no había profesores hombres. No porque no estuviera permitido, sino porque las alumnas no lo permitíamos. Una vez contrataron a un profesor de literatura que renunció a los pocos meses por el acoso del que fue víctima por parte nuestra. Éramos especialistas, en mi curso en particular, en hacer renunciar a los profesores que no nos gustaban. Aparte de este profesor, circulaba por las instalaciones del colegio (una manzana enorme que incluía el edificio principal, una capilla, la casa de las monjas, un edificio semi abandonado donde empecé a fumar y áreas de deportes y recreación) algún tipo de mantenimiento del cual no tengo demasiados recuerdos, y el cura que venía a veces a comer con las monjas.

La casa de las monjas estaba buenísima. Sólo entré dos o tres veces y recuerdo que me impresionaba mucho. Se respiraba una especie de paz bastante grande, y me las imaginaba a ellas, todas diligentes, preparando la comida para el cura. Comían bien, ellas y el cura. Vaya uno a saber qué seguía después (hay rumores de que Viviana terminó "escapándose" con el cura, pero no puedo confirmarlo).

La Hermana Viviana, porque así había que decirle, era bastante obtusa, eso sí. No sé si disfrutaba discutir o si era yo en particular la que la hacía discutir. Tuvimos nuestros grandes desencuentros ideológicos. Yo era del grupo de las "rebeldes" y siempre fui muy dada a argumentar y contra-argumentar. Ella, se ve, no tenía problemas en discutir. Claro que al final, ella seguía siendo la directora y yo una pendeja de 14 años.

Un día, cansada ya ella, después de discutir un buen rato, dio por finalizada la discusión al grito de:

- González*, usted siempre tiene una respuesta para todo?

Claro que yo hice caso omiso del tenor retórico de su pregunta y le contesté, al mismo nivel que ella, que sí, que yo siempre tengo una respuesta para todo.

*El apellido fue alterado para preservar la identidad de la que firma.

lunes, 5 de agosto de 2013

La mano mágica

Qué loco esto que hacemos de demonizar los años, los meses y los días por cosas del pasado, ¿no? Como si la ¿mala suerte? de un día pasado pudiera repetirse año a año como una especie de maldición en la que no tenemos salida más que aceptar la suerte que nos ha caido en gracia. O desgracia. Alguna vez fueron los años impares, pero después los pares me traicionaron. Alguna vez fue febrero, pero después agosto me cagó la teoría. Creo que es sólo una forma más de evitar aceptar que la vida es lo que es y no lo que el "destino" o "dios" o "lamanomágica" nos depara.

Dicen que para terminar un duelo hay que pasar por todas las fechas "importantes". Cumpleaños, navidad y año nuevo, aniversario. Tal vez esté finalizando mi duelo. No prometo nada. Si agosto va a ser un mes en el que voy a llorar todos los días, necesito que pase rápido, como si fuera un febrero partido al medio.